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Lourdes Herrera Feria por cierto, de premio más signiicativo”. De la misma señora había otros cuadros que representaban un paisaje completo en que se veían hombres y animales. La señorita Soledad Muñoz Cano presento dos canastillas lindísimas de lores de camalote, y si mereció solo mención honoríica, esto debe solo atribuirse a la extraña aglomeración que se hizo de efectos que no admiten puntos de comparación. Lo mismo puede decirse con respecto al curioso bordado de doble vista, hecho en tela de seda por la señorita Cayetana Ortiz, pues a juicio de las personas instruidas en las diicultades del arte, es una obra de primer orden. La señorita Hermosillo en el bordado que se llama de seda de pelo ha logrado que sus trabajos se confundan casi con el dibujo, tanta es la inura y perfección. En el gusanillo fue notable la canastilla de lores presentada por la señorita Dolores Roa. Un paisaje bordado de hilachilla con mucho esmero por Manuela Godoy alcanzó mención honoríica. Llamaban además la atención las obras de la señora Chivilini, cuya habilidad oímos ponderar a multitud de personas; las de la niña Manuela Landa, que cuenta apenas nueve años, y las hechas en gros por Cayetana Ortiz. Había además otro cuadro, cuya construcción no podemos explicar por ser enteramente profanos en el asunto, pero según parece es una cosa nueva, y las iguras aparecen como en relieve. Era un ciervo, en que si el color no era muy a propósito, la igura se desprendía muchísimo del cuadro. Es una obra de la niña Cecilia Poulet, enseñada en el establecimiento de educación que dirige Madame Larrède, calle de Tacuba. En cuanto a lores de mano, la escasez era extraordinaria […] lo único perfecto […] los hermosos ramos mandados por la señora Carlota Gott, lorista de la calle de San Juan de Letrán. Ella ha sabido hacer de trapo toda clase de lores, ha imitado todos los follajes, desde los más tersos y brillantes, hasta los opacos y musgosos. Los colores están dados con una maestría admirable. De sus trabajos no se ha hecho ni mención honoríica. Además el bordado tiene títulos para ser considerado como un arte difícil y estimable( Zarco, 1851: 63-64). ce tropezar con la literatura y con el mundo de las crónicas, pero una lectura atenta de sus crónicas revela formas mucho más sutiles de lidiar con su propuesta liberal y con los ideales de una tambaleante ciudadanía( Rodríguez Lenmann, 2008). En la misma“ Crónica” apunta que:
Sentimos, sin embargo, que el bordado no haya tenido la separación que merece, puesto que es un arte que solo tiene íntima analogía con el dibujo y con la pintura. Bordar es en efecto pintar con seda, con gusanillo, etc., y hay que vencer grandes diicultades para dar sombras y colores exactos. Así, pues, incluir en la misma división las obras de joyería, las de carpintería, las de platería y los bordados, fue desventajoso a estos últimos […] Siendo estos los únicos ramos en que toma parte el bello sexo, debieran ser vistos con más aprecio y procurarles mayor estímulo. Relexiónese que una joven con el producto de sus bordados suele ser el único sostén de una familia numerosa y miserable, de un padre anciano, de una madre enferma, de niños inocentes y desvalidos( Zarco, 1851: 65, las cursivas son de la autora).
CARTEL 1R0M0CI0NAL DE LOS FERROCARRILES DURANTE LA E910SICIÓN UNIVERSAL DE 1ARIS EN ����.
Alejado de sus ensayos y tratados más polémicos, intentando eludir los rigores de la censura, entre 1850 y 1855 −años en que se enfrentó a los presidentes Mariano Arista y Santa Anna− Zarco se permitió explorar vetas un poco más mundanas, más“ románticas” y más“ literarias” y pare- www. iappuebla. edu. mx 79