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Cultura
A partir de 1876 se sientan las bases, tanto de la estructura organizativa como del proceso de formación, de las colecciones representativas de México en las exposiciones internacionales, las que se irían ainando en la medida en que se consolidaban las estructuras de gobierno y se incorporaban funcionarios, políticos y técnicos especializados a estas labores. A fuerza de repetir el proceso se perfeccionaron las formas de operación para lograr el objetivo de promover la imagen de México como destino idóneo para la inversión de capital.
Para la exposición de Nueva Orleans en 1885 Poririo Díaz, en su calidad de presidente de la comisión mexicana, estaba en condiciones de poner a funcionar una red de relaciones muy extensa que tenía su núcleo en una comisión central que se replicaba en los estados e incluso en los municipios, que a su vez comandaba un grupo de agentes y técnicos encargados de alentar a los habitantes a la patriótica tarea de contribuir a la construcción de la imagen de modernidad de México en el extranjero.
La efectividad de este esquema organizativo mostró sus bondades en la exposición universal de París en 1889; a partir de esa fecha la presencia mexicana en los escenarios internacionales cobraría relevancia gracias a la experiencia acumulada. En las exposiciones subsecuentes, Chicago en 1893 y París en 1900, por mencionar las más relevantes, los comisionados encargados de organizar el primer nivel de acción colectiva lograron la cooperación de los habitantes de la república y obtuvieron notables resultados.
Este conjunto de acciones y otras más, que tenían por objeto mostrar las posibilidades de desarrollo que ofrecía México al gran capital, formaban parte de un activo programa de promoción del país en el extranjero, programa que fue ejecutado sin vacilación conforme a la racionalidad de las elites gobernantes, pasando a veces por sobre los intereses y aspiraciones de sus gobernados, y con el apoyo de un cuerpo de cuadros especializados: funcionarios, burócratas y técnicos fueron surgiendo en la medida en que la vida material y cultural de la sociedad mexicana acusaban recibo de la paz, de las mejoras materiales, de la inclusión de mujeres e indígenas, grupos otrora marginados, y de la propagación de la instrucción básica y superior. Al inalizar el poririato este grupo de burócratas y cientíicos había construido una imagen de México como nación moderna para consumo interno y externo: premios y diplomas obtenidos en los certámenes internacionales acreditaban su desempeño.
Desde la perspectiva de la elite que administraba el México poririano la construcción de la nación pasaba por el reconocimiento internacional. Las estrategias diseñadas para alcanzar ese objetivo movilizaron recursos a favor de construir una idea de nación que pudiera ser compartida por la mayoría de la población y exhibida en el plano internacional, en ella coexistían elementos de su pasado prehispánico, que la dotaban de una identidad diferenciada, y las aspiraciones de progreso material, que la equiparaban con el mundo occidental.
En la segunda mitad del siglo XIX México era un país en donde casi 90 % de la población residía en el campo. Al ser un país rural y agrícola no es una cuestión menor el análisis de cómo los habitantes de las patrias chicas, constituidas en torno a las principales localidades y municipios, participaron en esa gran empresa que resultó ser la construcción de una imagen nacional de modernidad
Mujeres poblanas a escena
En la Exposición Nacional Mexicana de 1850, que sirvió de ejercicio previo a la formación de la colección mexicana que debía llevarse a la exposición londinense de 1851, la participación de las mujeres en los recintos expositivos, ya como expositoras, ya como asistentes, no pasó desapercibida. Francisco Zarco, bajo el seudónimo de Fortún, en su“ Crónica de la exposición” publicada en La ilustración Mexicana, al tiempo que pasó revista crítica a los objetos exhibidos consignó la presencia femenina. Allí apunto que:
La señora doña Josefa Lara de Guttman obtuvo un tercer premio por un precioso ramo de lores, en que lucía la mayor habilidad de imitación de las distintas hojas, y que según las palabras de la junta, es“ digno,
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Ángulos, generando tendencias, núm. 8, dic. 2015