Lourdes Herrera Feria la misma forma se refrendó la actividad de los artistas mexicanos( pintores, escultores y grabadores) en los recintos expositivos dedicados a las bellas artes. Sin embargo la mayor parte de las poblanas presentaron objetos correspondientes al grupo IV, Tejidos, vestidos y accesorios: Soledad B. de Boclar, Josefa Campomanes y las hermanas Teresa Charles, Piedad Flores, Rosalía P. de Furlong, Concepción Galicia, Arcadia Guerrero, Soledad Hierro, Jerónima Juárez, Leontina Massien, Juana Mena, Margarita Mendoza, Micaela B. de Montoya, Dolores Morales, Francisca Morales, Josefa Muñoz, Guadalupe Osino, Amelia Pérez, Adelaida Rascón, Carolina Roble, Rosa Rojas, Antonia Vargas, la viuda Hernández e Hijos y María de J. viuda de Ortega. Sólo Paula Luz Ortega presentó materiales y aparatos para la industria química, mientras que las señoritas Rodríguez de Teziutlán presentaron muebles y accesorios( Herrera Feria, 2012).
En febrero de 1891 la Secretaría de Relaciones recibió la invitación del presidente de los Estados Unidos de América al pueblo y al gobierno de México para participar en una gran exposición conmemorativa del cuarto centenario del descubrimiento de América que tendría lugar en la ciudad de Chicago los meses de mayo a octubre de 1893. La invitación inmediatamente se hizo circular entre individuos y corporaciones privadas y públicas.
Para que el certamen pudiera dar resultados comerciales favorables a México se estudiaron con detenimiento qué artículos de producción nacional podían ser exportados con ventaja. Se llegó a la conclusión de que materias primas, productos agrícolas y animales eran los que tenían mejores oportunidades de exportación. A
los gobernadores de los estados y jefes políticos de los territorios se les pidió la formación de colecciones completas y abundantes de ibras, gomas y resinas acompañándolas del mayor número de datos sobre condiciones y costos de producción. Para ciertos productos como el café, el cacao y el chocolate se indicó la conveniencia de hacer distribuciones, al natural y preparadas, a los visitantes de la exposición, por lo que convenía enviar considerables cantidades de esos artículos divididas en pequeños paquetes destinados a la distribución. Sin embargo muchos estados de la federación no pudieron poner en práctica esta idea por la crisis agrícola que la prolongada sequía había producido en ellas.
La exposición colombina dio una particular importancia a la participación femenina. En el Pabellón de la Mujer se presentaron objetos que revelaron mucho sobre la situación social de las mujeres en ese momento y la necesidad de seguir avanzando en el movimiento por la igualdad de derechos. Aunque su existencia no provocó cambios signiicativos para el movimiento de mujeres, este pabellón fue sin duda un prometedor primer paso que sentaría un precedente para la participación de las mujeres en los años posteriores.
Para responder a esta convocatoria, el 9 de agosto de 1892 se formó la Junta de Señoras de México correspondiente a la de Chicago, y la primera dama del país, doña Carmen Romero Rubio de Díaz, fue nombrada su presidenta. Los cargos de tesorera y secretaria recayeron en Laura S. de Mariscal y Luz A. de González Cosío, respectivamente. La primera era esposa de Ignacio Mariscal, entonces secretario de Relaciones Exteriores, y la segunda de Manuel González Cosío, secretario de Comunicaciones www. iappuebla. edu. mx 81