Revista Ángulos edición 8 Revista Ángulos edición 8 | Page 57

Ntumbua Tshipamba estar socioeconómico 4. Sin desechar totalmente esta postura podemos demostrar a posteriori, es decir, retomando los casos que estudia A. Peyreitte( 1995), que las cosas son mucho más complejas, y que tal vez el hecho de no tener recursos naturales puede ser un factor favorable para un“ milagro” en materia socioeconómica, como el caso de los Países Bajos en el siglo XVI que estudia el mismo autor; Inglaterra en el siglo XVIII; EUA en el siglo XIX; Japón en el siglo XX. Estos casos son una demostración contundente de lo sostenido. Esta también es la tesis que sostiene J. Schumpeter, es decir, el desarrollo socioeconómico depende en la actualidad mucho más del conocimiento 5, o lo que A. Peyreitte( 1995) llama el ethos de conianza competitiva. La siguiente cita es más que elocuente:
We are living in a time characterized by the rise of the information society in its diverse reality. The foundation of this society is informationalism, which means that the deining activities in all realms of human practice are based on information technology, organized( globally) in information networks, and centered around information( symbol) processing.( Castells, 2002, 1)
En la medida en que esta cita se reiere a Finlandia, no es lo mismo“ economía del conocimiento”, en el caso de este país, que cuando se trata de México. Señalemos que según A. Oppenheimer el sistema educativo inlandés tiene maestras de escuelas primarias que tienen hasta doctorado, mientras que en México la realidad es muy diferente, cuando el autor habla del“ reino de la maestra”( Oppenheimer, 2010). Por esta razón conviene hacer un análisis crítico del concepto“ economía del conocimiento”, de sus alcances y sus límites para entender y criticar la Ley de Ciencia y Tecnología en México al inicio del siglo XXI.
Varios autores, como A. Peyreitte o la OCDE, refutan las tesis deterministas materialistas o de recursos naturales para explicar el desarrollo socioeconómico de países más ricos del mundo. El secreto de unos u otros es la inversión estratégica en el conocimiento y la tecnología, o lo que A. Peyreitte llama el ethos de conianza competitiva( Peyreitte, 1995). En los últimos años no hay mejor ilustración de“ milagro” en la economía sobre el trasfondo de conianza competitiva que el caso de Singapur. Según A. Oppenheimer, se expulsó a esta ciudad-estado de la federación con Malasia por ser muy pobre y obtuvo la independencia solo en 1965; en tan poco tiempo Singapur logró pasar del tercer mundo al primero. El secreto de su éxito fue la educación o la inversión en el conocimiento( Oppenheimer, 2010) 6. Lo mismo se puede decir, mutatis mutandis, de Corea del Sur, que era menos desarrollada que México en los años sesenta y setenta. En la actualidad la situación se ha invertido a favor del país asiático; varios estudios resaltan su fuerte inversión en el conocimiento gracias a sus chaebols y la ingeniería inversa( Tshipamba, 2010).
El espacio limitado de esta investigación no nos permite detenernos mucho sobre el costo humano o material de este desarrollo socioeconómico. Una de las críticas en contra de Corea o Singapur corresponden a los regímenes autoritarios, con problemas eventuales de derechos humanos, altas tasas de suicidio, etc. Sin embargo la posición de algunos de estos países no va forzosamente en la misma dirección que países occidentales y no queremos entrar en esta discusión por el momento. Basta recomendar la lectura y eventualmente una discusión a partir de lo que dice Eun-Jeng Lee( 1998) 7.
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Según A. Peyrefitte, el estado natural del ser humano es la pobreza, la miseria, el subdesarrollo; el desarrollo es en realidad una excepción pero no una fatalidad( Peyrefitte, 1995).
5
C. F. von Weizsacker lo dice en términos mucho más contundente:“ Nuestro mundo es un mundo técnico.”( Weizsacker, 1972). Años después L. Sfez habla de un matrimonio morganático entre la tecnología y la ciencia en la sociedad contemporánea( Sfez, 2002).
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Un ejemplo de lo que afirmamos:“ Singapur. A mi llegada a este país, me llevó solamente cinco minutos – lo necesario para cambiar unos dólares en el aeropuerto – darme cuenta de que hay una obsesión nacional por la educación: está presente hasta en los billetes de la moneda nacional. No es broma: mirando los billetes que recibí en la casa de cambios del aeropuerto me di cuenta de que el billete de dos dólares de Singapur – el que más circula, ya que no existe uno de menor denominación – muestra la imagen de un grupo de estudiantes, con libros sobre la mesa, escuchando atentamente las palabras de su profesor. En el trasfondo se ve la imagen de una universidad, con sus típicas columnas griegas.
Debajo de la imagen, en la parte de abajo del billete, se lee una sola palabra impresa:‘ Educación’.”( Oppenheimer, 2010, 91).
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¿ Tendríamos que discutir forzosamente el carácter universal de los valores occidentales en este espacio? No estaría mal hacerlo pero creemos que no es este el momento y el lugar.
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