Ensayos
Al gobierno federal el acuerdo le aseguró el control sobre una enorme red potencial de movilización electoral a favor del partido oicial. También facilitó la meta gubernamental de llevar la educación primaria a todos los rincones del país. Pero en cambio, el gobierno cedió al sindicato el control de facto sobre el funcionamiento del aparato educativo en México, incluyendo el derecho de asignar nuevas plazas y la facultad única de despedir o sancionar a sus agremiados. La dirigencia sindical también ganó el derecho de incidir en las políticas educativas en el país, una situación privilegiada que sobrevivió el colapso del sistema unipartidista en el año 2000.
La relación corporativista entre el SNTE y el gobierno federal se fortaleció bajo el régimen democrático; sucede a pesar de la descentralización de la educación pública a partir del 1992, que otorgó mayor control sobre la educación básica a los gobiernos estatales e impuso un sistema de evaluación de los maestros y la elección del primer presidente de la oposición en 2000. En los últimos dos décadas la dirigencia del SNTE ha incrementado su control sobre los recursos públicos destinados a mejorar la calidad de la educación pública y ha logrado colocar a sus miembros en posiciones de cada vez mayor nivel dentro del gobierno federal.
La audacia de la dirigencia sindical fue demasiada y fue Carlos Salinas de Gortari quien decidió remover a Carlos Jongitud Barrios como secretario general del SNTE y en su lugar nombró a Elba Esther Gordillo, quien lideraba la Sección 36 del sindicato. El cambio por dedazo, efectuado a puertas cerradas en Los Pinos el 23 de abril de 1989, fue diseñado para terminar con la creciente autonomía del sindicato.
Sin embargo, Gordillo no resultó ser la igura maleable que Salinas había anticipado. Después de lograr su ratiicación en un congreso sindical en enero de 1990, al que llegó con el vestido roto y sin un zapato después de haberse enfrentado a opositores en las afueras de la sede del congreso, se empeñó en consolidar su poder dentro del sindicato. Pronunció el in del ala vanguardista y abrió espacios para los disidentes, logrando dividir la oposición entre los que sospechaban de tales ofertas y los que querían aprovechar la aparente apertura democrática.
En los meses previos a las elecciones presidenciales de julio del 2000 Gordillo anticipó la posibilidad de una victoria de la oposición, en particular del candidato panista Vicente Fox. Sin abandonar su apoyo público al PRI sostuvo reuniones con Fox en privado prometiéndole el respaldo político del sindicato en caso de que ganara la presidencia. Aprovechó su amistad con Jorge Castañeda Guzmán, colaborador cercano de Fox y futuro secretario de Relaciones Exteriores, para acercarse al candidato. Mientras denigraba a Fox públicamente, Gordillo puso su red de observadores electorales y funcionarios de casillas al servicio del panista ayudando a prevenir posibles fraudes electorales del PRI.
Gordillo ocupó hasta el 26 de febrero de 2013 la presidencia
del SNTE, cuyo liderazgo ejerció de forma directa o indirecta; además fue tres veces diputada federal y senadora de la república por parte del PRI, instituto político del que también fue secretaria general de 2002 a 2005. Se encuentra actualmente en el Reclusorio Femenil de Tepepan por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada; fue señalada por la revista estadounidense Forbes como una de las“ 10 Personas más corruptas en México”.
Establecer si el SNTE tiene un impacto positivo o negativo sobre la calidad educativa es una pregunta compleja. Estudios más generales sobre sindicatos magisteriales en América Latina sugieren que per se no tienen un efecto negativo sobre la calidad educativa sino que sus efectos dependen de los canales y contextos políticos en los que operen.
En el caso del SNTE se puede airmar que su estructura de incentivos no siempre estará alineada con los objetivos de eiciencia y mejora en la calidad educativa, particularmente cuando estos amenacen su poder político y económico. Además el contexto institucional donde se encuentra inmerso el sistema prácticamente imposibilita avanzar una agenda de reforma educativa sin la aprobación y participación del sindicato.
Es cierto que ha habido experiencias exitosas de cooperación entre las autoridades y el SNTE que han llevado a poner en marcha reformas con potencial de mejorar la calidad, como la descentralización de los servicios educativos, el programa de estímulos docentes Carrera Magisterial( ambos en 1992) y, más recientemente, los concursos de oposición para plazas de nueva creación.
Sin embargo también se puede argumentar que en México algunos grupos de interés( como los sindicatos) han“ capturado” algunas áreas del sector público diicultando seriamente la reforma en esos sectores. El poder de estos grupos de interés es aún mayor en un entorno de alternancia política debido a que gobiernos divididos crean múltiples puntos de riesgo para echar por tierra una reforma. Es decir, estos grupos no sólo utilizan su inluencia en el Ejecutivo para afectar el rumbo de la reforma sino que también usan otros escenarios como las autoridades estatales y el Congreso. Aunque en su artículo Lehoucq utiliza como ilustración el caso de Petróleos Mexicanos y de la reforma iscal, lo mismo podríamos decir para la reforma educativa.
El debate sobre el impacto del SNTE en el sector educativo, y más precisamente en la calidad, es un área de relevancia para la investigación educativa en México. El tema tiene múltiples facetas y puede abordarse desde varias ópticas.
El propósito de la reforma es establecer las medidas o estrategias para conseguir algún objetivo en materia educativa. Estas representan los esfuerzos que llevan a cabo las autoridades y los representantes ciudadanos para elevar la calidad educativa, ampliar la cobertura, mejorar la atención a ciertos grupos poblacionales o cualquier otro objetivo explícito que se persiga.
50
Ángulos, generando tendencias, núm. 8, dic. 2016