pedagógicas planificadas en los ambientes de clase.
2.2. Organizaciones Inteligentes
Los cambios que se origina en los diferentes espacios educativos obligan a
los involucrado estar enfocados desde diferentes visiones de la realidad y por lo
tanto que conlleve a tomar las decisiones efectivas más acorde a las necesidades
que se produce, con la intención que los distintos modelos curriculares estén
orientados hacia el mismo objetivo que exige la organización educativa, y que lejos
de ser excluyentes, son complementarios y se enriquecen unos a otros.
En tal sentido, emergen las organizaciones inteligentes, definidas por
Senge (2005a), como que una organización inteligente es:
[…] Aquella que utiliza la motivación y capacidad de
aprendizaje de la gente para crecer, que funciona
colectivamente como una totalidad que aprender, y aprender
desarrollando competencias en las áreas de reflexión y
comprensión de la complejidad de los problemas a través de
un esfuerzo persistente (pág. 120).
En concordancia con el autor citado, es relevante mencionar que las
organización inteligente vienen a contribuir mecanismos de manera efectiva para
el sector educativo al momento de las tomas de decisiones, permitiéndole expandir
sus capacidades, habilidades así como creatividad de innovación, en los procesos
administrativos y pedagógicos que se lleva a cabo de manera organizada y
continua con la finalidad de involucrar a todos el colectivo institucional y aprovechar
escenarios de oportunidades, ofreciendo estrategias y mecanismos adecuados en
beneficio de las exigencias que surgen de la sociedad.
Por otra parte, Garratt (2000), citado por Rodríguez (2015), las define como:
[…] Aquellas organizaciones que son capaces de crear un
clima laboral en el cual los procesos establecidos permiten a
los individuos aprender de forma consciente a la vez que
desempeñan sus tareas. Este aprendizaje adquirido será
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Arbitrado
mecanismos necesarios para el buen desenvolvimiento de las actividades