La aplicación del trabajo en el aula en función del análisis del
discurso para construir conocimiento, llama a la reflexión para
dejar de lado estereotipos educativos cerrados basados en
evaluaciones por exámenes con contenidos rígidos, por
procesos de confrontación de ideas, de diálogos significativos,
vinculando conocimientos en todos los niveles, es decir desde
el más simple al más complejo, pasando por capacidades
comunicativas que lleven a su defensa situaciones de
interacción social (pág. 165).
Al mismo tiempo, la capacidad de los actores educativos está vinculada
con la habilidad, destreza y uso de la creatividad desde la inteligencia de
transcender los criterios, currículo, pensum, planes, programas, paradigmas
de la educación tradicional mecanicista, para impulsar una transformación del
sistema educativo desde la comprensión de la complejidad de los procesos,
por lo cual, amerita la puesta en práctica de acciones, estrategias y métodos
de transcomplejidad, para consolidar una formación ser social desde su
realidad compleja.
De este modo, emerge el proceso de enseñanza y aprendizaje
transcomplejo, que se desarrolla con la interrelación de los estudiantes y
docentes desde las realidades complejas existentes en el marco de la escuela
de educación primaria, para consolidad una educación transcompleja que
propicie la integración, interrelación
y confrontación de ideas, saberes y
vivencias en el hecho educativo transcomplejo, en el cual cada persona es
protagónicas de su formación de acuerdo a su ritmo individual, igualmente, el
docente es guía de los aprendizajes y garantiza el contrataste y discusión de
los planteamientos en el aula, como se ilustra en la figura 1.
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Arbitrado
de la sociedad del Siglo XXI, tal como lo expresa, Sánchez (1995):