A su vez los estudiantes podrán y estarán en capacidad de reconocer
la importancia de la educación, de comunicarse eficazmente, respetar, valorar
y comprender la existencia de una gran diversidad biológica y cultural,
entender la problemática ambiental, tomar decisiones acertadas, aportar al
proceso de transformación y desarrollo de la colectividad en su conjunto y
responsabilizarse por cada una de sus acciones.
Todos estos aspectos deben ser seguidos de cerca por la escuela, la
familia y la comunidad, tal como lo establece el artículo 17 de la Ley Orgánica
de Educación (2009b):
Las familias tienen el deber, el derecho y la responsabilidad en
la orientación y formación en principios, valores, creencias,
actitudes y hábitos en los niños, niñas, adolescentes, jóvenes,
adultos y adultas, para cultivar respeto, amor, honestidad,
tolerancia, reflexión, participación, independencia y aceptación.
Las familias, la escuela, la sociedad y el Estado son
corresponsables en el proceso de educación ciudadana y
desarrollo integral de sus integrantes (pág. 09).
Todo lo descrito anteriormente, obliga a la disertación en cuanto a qué
tanto se ha hecho para lograr en las familias un sentido estrictamente ético y
responsable del rol de padres comprometidos con sus hijos, para alcanzar el
desempeño académico deseado, por un lado, y por otro lograr una
participación espontánea en función de mejorar el espacio al que diariamente
asisten sus representados.
La escasa participación de las familias en los asuntos del contexto
escolar, no es un problema exclusivo de Venezuela, la misma situación se
genera en países latinoamericanos y europeos. El detalle estriba bajo cual
enfoque o paradigma se estudia o analiza, considerando las diferencias ente
estas realidades, pero cuyo común denominador es la búsqueda idealizada
del ser humano. Por ello, algunos expertos de países como: Argentina, Bolivia,
300
Arbitrado
y el respeto al ciudadano.