Revista Scientific Volumen 5 / Nº 15 - Febrero-Abril 2020 | Page 301

A su vez los estudiantes podrán y estarán en capacidad de reconocer la importancia de la educación, de comunicarse eficazmente, respetar, valorar y comprender la existencia de una gran diversidad biológica y cultural, entender la problemática ambiental, tomar decisiones acertadas, aportar al proceso de transformación y desarrollo de la colectividad en su conjunto y responsabilizarse por cada una de sus acciones. Todos estos aspectos deben ser seguidos de cerca por la escuela, la familia y la comunidad, tal como lo establece el artículo 17 de la Ley Orgánica de Educación (2009b): Las familias tienen el deber, el derecho y la responsabilidad en la orientación y formación en principios, valores, creencias, actitudes y hábitos en los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultas, para cultivar respeto, amor, honestidad, tolerancia, reflexión, participación, independencia y aceptación. Las familias, la escuela, la sociedad y el Estado son corresponsables en el proceso de educación ciudadana y desarrollo integral de sus integrantes (pág. 09). Todo lo descrito anteriormente, obliga a la disertación en cuanto a qué tanto se ha hecho para lograr en las familias un sentido estrictamente ético y responsable del rol de padres comprometidos con sus hijos, para alcanzar el desempeño académico deseado, por un lado, y por otro lograr una participación espontánea en función de mejorar el espacio al que diariamente asisten sus representados. La escasa participación de las familias en los asuntos del contexto escolar, no es un problema exclusivo de Venezuela, la misma situación se genera en países latinoamericanos y europeos. El detalle estriba bajo cual enfoque o paradigma se estudia o analiza, considerando las diferencias ente estas realidades, pero cuyo común denominador es la búsqueda idealizada del ser humano. Por ello, algunos expertos de países como: Argentina, Bolivia, 300 Arbitrado y el respeto al ciudadano.