Revista Scientific Volumen 5 / Nº 15 - Febrero-Abril 2020 | Página 297

extrae los elementos de operatividad, imprimiéndole el carácter dinámico que le es propio. De allí, que sea necesario realizar abordajes desde una postura ontoepistémica, y socio crítica en el que la comunicación, el nivel cultural y la transversalidad favorezcan la organización, coordinación, control, monitoreo y seguimiento a los procesos generados para la ejecución de proyectos y acciones, racionalizando los recursos humanos, materiales y financieros dada las condiciones económicas actuales, sin que esto implique dejar de lado el interés superior del niño, niña y adolescente. En ese mismo contexto, el docente debe aprender a mirar más allá del simple ejercicio docente, implicará tomar lo mejor de la transdisciplinariedad para encontrar respuestas a los problemas e inquietudes que se generan dentro de contexto educativo, de esta manera se encamina hacia la construcción de nuevos saberes y conocimientos. 2.2. La familia como corresponsable en el proceso de formación El proceso de educar y formar no es exclusivo de la escuela, se forma y se educa desde el seno de la familia, es ésta la encargada de la primera formación y como asiento de la sociedad, debe centrar y dedicar su tiempo y energía en enseñar no solo principios, ciudadanía, autonomía, esfuerzo; también debe propiciar momentos para la reflexión y orientar en una determinada creencia o fe religiosa, sí así lo considera necesario. Mientras la escuela es responsable de la enseñanza instruccional o del conocimiento. Pero, los cambios experimentados en los últimos años, han trasladado también la socialización originaria de las familias a la escuela, pues los medios tecnológicos que cada día arropan y sustituyen de manera sin precedente la labor comunicativa e interactiva con los padres. La escuela y la familia siguen siendo los cimientos para el desarrollo y 296 Arbitrado están vinculadas directamente con el hecho educativo, de lo cual, la segunda