dicho papel. De allí el aforo del docente de comunicarse con las familias para
promover en ellos compromiso y aprecio por una institución que alberga la
esperanza, el conocimiento, los medios y recursos para enseñarles a enfrentar
la realidad actual con optimismo, generando en ellos el pensamiento crítico,
reflexivo como una herramienta válida para la transformación de su propia
realidad.
En tal sentido, vale citar un fragmento del artículo 7 de la Resolución
058 del Ministerio del Poder Popular para la Educación (2012), del comité de
padres, madres, representantes y responsables el cual establece que:
Es la instancia de participación del colectivo social para ejercer
funciones enmarcadas en la formación de principios, creencias,
actitudes, hábitos, valores como el respeto, reflexión para
concretizar en lo local, regional, y nacional la responsabilidad y
corresponsabilidad de las familias, escuela sociedad y estado
(pág. 7).
Si bien, el seno del hogar es un espacio insustituible, como insustituible
debe ser el amor y los buenos deseos del padre por, y para con sus hijos, es
menester replicar todo este conjunto de principios, valores y actitudes positivas
en la formación de los escolares.
En esta misma dirección, y haciendo un ligero análisis comparado, vale
considerar la opinión de Hernández (2015): al señalar la importancia de la
participación de la familia en los asuntos de la escuela y su implicación en el
rendimiento académico de sus hijos. Hecho que no puede analizarse de
manera superficial, por lo que el autor recoge diversas experiencias de
diversos centros ubicados en diferentes comunidades autónomas (pág. 195).
Fruto de la investigación obtenida reconoce la necesidad de estudiar la
participación de la familia en los centros escolares, así como fomentar
programas, estrategias para promover la implicación parental, considerando
sus necesidades, intereses y diversidad. De esa manera, se podría situar de
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Arbitrado
crecimiento de una nación, por lo cual no se puede y no se debe dejar de lado