un espacio para la disertación y el diálogo.
En tal sentido, el desarrollo argumental de este ensayo se circunscribe
en la visión ontoepistémica y en la interpretación documental, producto de la
reflexión analítica-crítica de la temática abordada, para lo cual se estructuró
de la manera siguiente: 2.1. Escuela y familia: un proceso dialéctico en la
disertación de roles; 2.2. El docente en el aula y el alcance de sus
competencias; 2.3. La familia como corresponsable en el proceso de
formación; 2.4. El accionar transdisciplinario como resultado del apoyo social;
y 3. Las reflexiones alcanzadas producto de la disertación y la incorporación
de las referencias bibliográficas.
2. Escuela y familia: un proceso dialéctico en la disertación de roles
A partir del encuentro dialéctico, la disertación, y la interacción entre
iguales, compañeros, representantes, familia y comunidad se podrá cultivar un
cambio en el hecho educativo, desde lo interior, sacando de cada individuo lo
humano, lo bueno, lo ético, lo espiritual hasta llevarlo a niveles de
colaboración, articulación y participación activa. En tanto, será necesario
transformar la percepción, que se tiene de los términos gestión escolar, hecho
educativo y participación (ciudadana, familiar, social).
En relación a la gestión escolar, son diversas las opiniones, sin embargo
los estudios realizados desde hace más de treinta años por Stenhouse (1987);
Elliot (1990); y el World Bank (2008), citados por Navarro (2015): se aproximan
a discernir del liderazgo como un rol no exclusivo del director, pues el sentido
de pertenencia de los maestros y el involucramiento (participación) de la
familia, son elementos favorecedores de la creación de un ambiente escolar
adecuado, democrático, participativo y protagónico (pág. 19); en otras
palabras, un ambiente favorecedor del desarrollo, en el cual puede crecer y
fortalecerse las nuevas generaciones, mediante el desarrollo de habilidades
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Arbitrado
transformacional, de este entorno al apropiarse de su compromiso y generar