disposición a la reflexión dialógica para generar los cambios que se requieren.
Por
su
parte,
la
relación
sujeto-objeto
en
el
conocimiento
(epistemológico) está centrada en que el discernimiento, la subjetividad surgen
de y en la interpretación y descripción de los fenómenos entre los sujetos de
estudio. Ante estos planteamientos, la epistemología compleja, según Morín
(2000): precisa de “un pensamiento complicado que coloque la atención al
conocimiento mismo: una vez que se reconoce la cualidad del sujeto como
observador-conceptualizador, el conocimiento del conocimiento se situará
como punto de partida, complejizando la noción misma de epistemología”
(pág. 117).
Es así, como de la ontología y epistemología depende la metodología,
la cual permite llegar a la construcción y reconstrucción de significado a partir
de los actores, con la aplicación de métodos y técnicas basados en procesos
hermenéuticos, diálogos que suceden intentando sacar sentido de sus
expresiones desde la interpretación de los significados que tiene, para las
personas implicadas. Por lo antes expuesto, se consideró el paradigma
interpretativo como la vía que orienta este trabajo, por cuanto, permite
comprender la completa y subjetiva realidad.
En este momento, es necesario resaltar la postura filosófica que guio a
la investigadora a realizar el estudio, debido a que se requirió de una
fundamentación representada por una triada de conocimientos pertinentes
entre sí, en la cual se percibió la coherencia que oriento la indagación, con
respecto a la ontología o naturaleza del sujeto cognoscente, la epistemología
o teoría del conocimiento adecuada y la metodología o forma de formalizar la
praxis investigativa.
Respecto, al enfoque de la investigación que guarda sustento con el
artículo mostrado, adopta el enfoque cualitativo, porque permite la
construcción de conocimiento a partir de las vivencias y sentires de los actores
272
Arbitrado
113). Por esto, se debe abordar la problemática sin prejuicios y con abreviada