diferentes niveles de enseñanza. Evidencia la transición de los alcances
durante el proceso de aprendizaje de cuarto grado, que se corresponde con
básica elemental a quinto grado, perteneciente a básica media. En tal caso,
persisten lagunas de conocimientos que dificultan la apropiación de nuevos
elementos para el razonamiento, conexión y resolución de problemas.
El objetivo de la investigación y los datos que se analizan, no posibilitan
un estudio sobre el cómo el género contribuye a la diferencia; pero recalca la
necesidad de proveer a todos los estudiantes igualdad de oportunidades,
según sus necesidades, para aprehender las matemáticas y hacer uso de la
misma para solucionar problemas de la vida cotidiana.
Grosso modo se aprecia que el aprendizaje es un proceso que puede
tomar diferentes formas. La trayectoria está vinculada a factores como:
relaciones interpersonales, actitudes, conocimientos previos, experiencias
vividas, metodología del docente, recursos empleados, hasta modificaciones
en los planes de estudio.
La investigación realizada por Boaler (2016c): manifiesta que la
trayectoria que pueda seguir el proceso de enseñanza-aprendizaje de las
matemáticas, genere un ambiente de competencia negativa que provoque
sentimiento de rechazo hacia la materia. Por ejemplo, un gran problema es
que la matemática se ha establecido como una materia de velocidad (pág. 1).
Las pruebas de velocidad contaminan de ansiedad los salones de clases y
crean una impresión de que la velocidad es lo más importante. Esto afecta a
quienes son lentos o a quienes se toman su tiempo para pensar, entre ellos
las niñas.
En el gráfico 2, se observa que, en cuatro de los cinco años de estudios,
los resultados del segundo quimestre son inferiores al primero, en
correspondencia con la tendencia a tener un buen comienzo y en el transcurso
del quimestre ir ganando frustración como una consecuencia negativa que
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Arbitrado
al aumento del horizonte de competencias generales y destrezas vinculados a