Revista Scientific Volumen 5 / Nº 15 - Febrero-Abril 2020 | 页面 235

cosas, al sentido de la ética y la capacidad de su divulgación (pág. 13). Es innegable, sin pretender ser absolutos, que cuando existen directivos que promueven la democracia participativa y protagónica en el proceso de dirección educacional con una actuación ética; rebasan la relación de subordinación por la de cooperación y colaboración con los que dirigen; logran consenso en las principales decisiones que se adoptan en la institución educativa y, sin lugar a dudas, multiplican su liderazgo, comprometiendo a todos con los resultados. Todo ello reafirma la necesidad de potenciar la actitud ética, si se pretende que la nueva generación asuma el rol que le corresponde y emerja como generador de cambios. Transformaciones no solamente desde el punto de vista personal, sino también social, mundial, en pos de una cultura de compasión y colaboración con el otro, con la naturaleza, con el medio que nos rodea. Es, en este laborioso andar, que la Educación y quienes forman parte de ella se descubren en una disyuntiva, mediante la cual o bien asume un rol como contribuidor a la formación integral de los ciudadanos, o se convierte en cómplice de un final donde la equidad y la falta de justicia social se apoderan como aliados de la comunidad. Sin embargo, cuando se habla de valores éticos compartidos, y de enseñanza y aprendizaje, es importante no olvidar las emociones. Afirma Gendron (2009): que el docente enfrenta en su quehacer profesional situaciones de tensión que tienen una gran influencia en sus estados emocionales, y no solo el de él, sino en sus estudiantes, y el propio proceso de enseñanza y aprendizaje, se puede citar, exceso de trabajo, problemas personales, falta de tiempo, entre otras (pág. 7). Por ende, asumir la profesión de docente, implica comprender que no es solo un acto cognitivo, sino de afectos, emociones, sentimientos, que influyen directamente en la calidad de la educación. Los estados emocionales, los valores éticos compartidos y la 234 Arbitrado cada conducta se ve reflejado un mundo subjetivo que responde, entre otras