Revista Scientific Volumen 5 / Nº 15 - Febrero-Abril 2020 | Page 234

Y, en total acuerdo con lo citado anteriormente, se convierte la Educación en un espacio, en la que se hace realidad el sentir felicidad desde el yo en interrelación con los otros, siendo la actitud positiva de los docentes ante el cambio, lo que permitirá la creación de un escudo moral capaz de enfrentar modelos económicos sociales que pretendan reducir el impacto de la Educación en los procesos de formación. Conscientes, entonces, de la necesidad de fomentar una actitud ética, ha de asumirse que los valores éticos deben ser compartidos en las instituciones educativas, complementando los objetivos a lograr en cada nivel de enseñanza, conjuntamente con las metodologías activas que se implementen en el proceso de enseñanza y aprendizaje. En el cómo hacerlo está el gran reto para los colectivos pedagógicos, pues lamentablemente el formalismo y la carencia de toma decisiones por consenso son capaces de convertir el buen propósito en un boomerang para las instituciones educativas carentes del diálogo y la consulta sistemática. Se requiere, por tanto, un liderazgo creíble, el cual se obtiene por la conducta y pautas en forma de ideas éticas. Para Barylko (2005): y otros diversos autores dedicados al estudio de la ética, no hay creencia o idea sino antecede a ella una cierta lógica. Un fundamento o presupuesto íntimamente vinculado a la cultura, a la sociedad, al contexto y al momento histórico en el que se desarrolla el individuo. Constituyen estas, pautas para su accionar y, consecuentemente, detrás de 233 Arbitrado humanidad. Si no tenemos un cierto criterio ético, vamos a hacer que la vida siga el camino de un suicidio colectivo […]. La ética no trata de los actos buenos o malos, sino de las honestas condiciones de posibilidad, de la pretensión de la bondad de un acto: yo creo que este acto es bueno porque pretendo que es verdadero, válido y factible, si usted demuestra lo contrario lo modifico porque soy honesto (pág. 42).