en las escuelas, los docentes no están preparados para este nuevo cambio,
para ello se debe tener una concepción holística, actuar bajo posturas
paradigmáticas del saber, por lo tanto su visión epistemológica debe ser
distinta a la de la educación tradicional en la cual son visto como dadores de
clases, es decir solo imparten conocimiento, los docentes deben ser visto
realmente como educadores, donde los estudiantes tengan una participación
activa en el aula de clases.
Al respecto, Obando (2019), realizó una investigación titulada, El
acompañamiento pedagógico y la praxis educativa en la educación básica en
Venezuela, en la cual afirma que “…se sigue realizando una praxis educativa
dogmática, para formatear el cerebro de los estudiantes, con la información
requerida para domesticar y amansar a los seres humanos en función de la
preservación de sociedades de la explotación y dominación” (pág. 98); esto
indica que subsiste la tendencia a resistir el cambio, aplicando viejos
paradigmas.
Razón por la cual, se puede afirmar que todos estos nuevos proyectos
y propuestas educativas en teoría están muy de acorde con el deber ser, pero
la praxis se ha encargado de convertirlo en una utopía, esto se debe a que el
docente no termina de internalizar los lineamentos, adicionando a esto que en
el hecho educativo el discurso se distorsiona con la divulgación de valores
partidistas convirtiendo las aulas de clases en reuniones políticas. Es
importante destacar que la docencia no puede ejercerse coactivamente, ni por
tendencias políticas ni mucho menos con fundamento a una remuneración, ya
que esto llevaría a un camino sin salida, cada docente debe comprender que
la docencia es un arte, que ser docente conlleva a más que títulos y
credenciales.
Aunando
a lo planteado
anteriormente,
en el Documento La
Transformación del Sistema Educativo Venezolano de la Cámara Venezolana
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Arbitrado
Ahora bien, a pesar del tiempo de aplicación de este nuevo paradigm a