ocurren en el sistema cognitivo y que conducen a un proceso de aprendizaje,
donde el estudiante puede construir y descubrir el sentido y el significado de
la información” (pág. 6).
En este sentido, se puede señalar que en todo proceso de
transformación del aprendizaje el estudiante debe establecer relaciones entre
los conocimientos que conserva y ha adquirido previamente
y la nueva
información que se le presenta, transformando su concepción desde la
realidad que vive y la manera cómo percibe ésta realidad, para lo cual se hace
necesario pensar y reflexionar, construyendo como lo señala Abate (2006b):
“una representación interna que se organiza en esquemas mentales, que le
permite estructurar los conocimientos, logrando que la información sea
adquirida y almacenada en la memoria” (pág. 7).
Por otra parte, se puede señalar que la transformación del aprendizaje
se convierte en un proceso constructivo, que parte de establecer vínculos entre
la información acopiada en la memoria y la nueva información recibida para
alcanzar la cimentación de nuevos significados a través de procesos cognitivos
como análisis de información, comparación, organización y almacenamiento.
En tal sentido, Riviere (1987), expone que: “el aprendizaje no se reduce
a adquirir respuestas, sino que implica cierto dominio de mecanismos activos
de construcción de nociones o proposiciones significativas y la asimilación de
éstas a los propios esquemas o conocimientos previos” (pág. 42). Desde esta
perspectiva epistemológica, se concibe entonces la transformación del
aprendizaje como un proceso sistémico, dinámico y metódico que pone en
práctica un conjunto de esquemas cognitivos como percepción, sensación,
comparación, procesamiento, argumentación, metamorfosis de la información
y construcción de conceptos; para procesar la nueva información y
transformarla.
De acuerdo con Abate (2006c), en este proceso: “el estudiante se
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Arbitrado
refiere a los “procesos de transformación y organización de la información, que