primitivamente al sentido interior como un vago presentimiento de la armonía
y del orden del universo” (pág. 6). Son estos dinamismos del mundo actual,
los que trasciende el conocimiento convencional que hace referencia a los
aspectos físicos, naturales, terrestres, humanos; que no pueden ser
disociados, debido a la necesidad de interpretar el todo y sus partes. No sólo
se trata del objeto del conocimiento, sino la observación del sujeto en su
condición de un ser, porque a su vez es un ente biológico, psicológico, cultural,
social, en su interacción con el mundo global en el que se encuentra inmerso.
Estos señalamientos implican un proceso unificado que según dice
Maturana (2007), se expresa como “la diversidad de los seres vivos y piensa
en la explicación evolutiva que propone un ancestro común para todos ello, se
maravilla con los cambios que han tenido que ocurrir (pág. 20). Por ello, desde
un concepto transevolutivo, se asume un proceso heurístico desde una
dialógica capaz de conectar las partes con el todo. Se trata de la percepción
de una dinámica compleja contenida en la conciencia biológica profunda y del
potencial socializador de la educación guiado por esta lógica.
En este sentido, la Educación como premisa universal está destinada a
propiciar espacios vitales de enseñanza permanente capaz de vincular las
necesidades educativas con su pertinencia sociocultural para propiciar una
acción pedagógica orientada a crear espacios de enseñanza y aprendizaje en
el ámbito de la convivencia planetaria. De acuerdo con Maturana (2010a), la
convivencia:
Exige el encuentro en un espacio de acciones y emociones
comunes (…) vivir libre y responsablemente en ella en la
continua tarea de hacerla también un espacio legítimo para los
otros; Universal, porque debe crear los fundamentos (…) de
una comunidad humana en la cual todos los miembros son
igualmente legítimos (pág. 212).
Por consiguiente, se requiere de un proceso de concientización
312
Arbitrado
Desde esta perspectiva, el cosmos según Von Humboldt (2011): “revela