cosmobiológica en la praxis socioeducativa, pasa por la incertidumbre de una
dinámica idiográfica, que valora los conocimientos, en una redimensión
constante de los mismos dentro del cosmos del cual se derivan. De acuerdo
con Sagan (1987), el cosmos:
Es todo lo que es, o lo que fue o lo que será alguna
vez…Nuestro diminuto hogar planetario está perdido en algún
punto entre la inmensidad y la eternidad. Creo que nuestro
futuro dependerá del grado de comprensión que tengamos del
cosmos en el cual flotamos como una mota de polvo en el cielo
de la mañana. La imaginación nos llevará a menudo a mundos
que no existieron nunca (pág. 4).
Como expresión del cosmos deben ser concebidas todas las relaciones
existentes entre todos los seres vivos con su medio ambiente. Llevar esta
concepción a la praxis pedagógica es esencial para darle coherencia a una
Lógica cósmica educativa. Al respecto de estas relaciones, el prólogo de
Chopra, en la obra de Shrestha (2006), expresa:
Todo el universo es una expresión de consciencia pura, que
primero vibra como un sonido y luego, finalmente se manifiesta
como una forma. Esta visión de la realidad concuerda con las
enseñanzas de la física: las partículas subatómicas, la
estructura del continuo espacio-tiempo, la gravedad y las
fuerzas electromagnéticas no son más que la vibración de
cuerdas superiores, vibraciones unidimensionales de la nada
(pág. 5).
El fenómeno cósmico, así descrito hace resonancia en el ser humano
en términos energéticos en el continuo espacio-tiempo debido a las
probabilidades de ubicuidad de las partículas atómicas en la composición
universal. Bajo esta premisa las personas requieren despertar una conciencia
de otredad y empatía como co-creadores de una realidad compartida. Todos
los seres vivos y su entorno son una red de nodos de materia y energía,
conectados y en movimiento, desde su naturaleza cuántica.
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Arbitrado
orden, desorden y organización” (pág. 52). De este modo, la visión