Revista Scientific Volumen 4 / Nº 13 - Agosto-Octubre 2019 | Page 311

Hemos presenciado una reprogramación masiva que se manifiesta como una crisis planetaria, que prácticamente, nos ha llevado a pasar desapercibida la riqueza conectiva con nuestro entorno ecológico desde un punto de vista educativo. Desde una visión biológica, Rico (2011): señala que el sistema genético es generador porque permite “componer y construir; proyectar y ejecutar, un conjunto de partes que deben combinarse según las leyes del espacio-tiempo” (pág. 39). Este enfoque requiere de un entendimiento y conciencia de las leyes que gobiernan la génesis y mantenimiento de la biósfera en un contexto de sus íntimas relaciones con el cosmos. Por eso, la convivencia planetaria requiere de una lógica que es definida en el Diccionario de Pedagogía y Psicología (2006): como una “disciplina filosófica que estudia la estructura, fundamento y uso de las expresiones del conocimiento humano” (pág. 202). En este sentido, el episteme asumido en este ensayo responde a un entendimiento fenomenológico propuesto por Barrera (2008): cuando señala que es una “condición del conocimiento determinada por el propósito de saber con base en la percepción pura del evento de estudio, libre en su interpretación de conceptos, preconceptos o precogniciones” (pág. 59). Se trata de un proceso intelectivo hermenéutico, mediado por las cogniciones emergentes subjetivas de la complejidad socioeducativa, abordada como un árbol de ramas y/o partículas emparentadas entre sí y con el cosmos. La lógica interpretativa, en la visión de los subsistemas naturales, educativos, sociales, inmersos en los fenómenos complejos del sistema planetario, desde la perspectiva del pensamiento de Morín (2000a), señala que: “hemos abandonado recientemente la idea de un universo ordenado, perfecto, eterno, por un universo que nace de la irradiación, en el devenir disperso donde actúan de manera complementaria, competente y antagónica: 310 Arbitrado 2. Desarrollo