Torres (1983), señala:
La educación no se hace de A para B o de A sobre B sino de A
con B mediatizados por el mundo. Mundo que impresiona y
desafía a uno y a otro y origina visiones impregnadas de
anhelos, dudas, esperanzas en los cuales se constituirá el
contenido programático de la educación (pág. 147).
Por lo que partir, de esta cita nos permite analizar y reflexionar que un
proceso de formación docente, no tendrá asidero o una base real de resultados
si no se toma en cuenta a los educadores que se pretende formar, hay que
escuchar a los profesores de proyecto, conocer desde sus propias voces; sus
expectativas, sus fortalezas, debilidades, entre otros aspectos o variables que
intervienen en este proceso.
De igual manera es necesario estudiar, reflexionar y disertar sobre la
teoría de la Complejidad o Transcomplejidad, al respecto, Morín (1998),
expresa que es él:
Pensamiento capaz de unir conceptos que se rechazan entre
sí y que son desglosados y catalogados en compartimientos
cerrados por el pensamiento no complejo. No se trata de
rechazar lo simple, se trata de verlo articulado con otros
elementos; es cuestión de separar y enlazar al mismo tiempo.
Se trata pues, de comprender un pensamiento que separa y
que reduce junto con un pensamiento que distingue y que
enlaza (pág. 73).
En coherencia con este pensamiento, el autor considera que
indudablemente existen distintas visiones con respecto a la formación docente
y más si tomamos en cuenta las diferentes dimensiones que hay que analizar
y razonar, en particular, con el caso de formación docente universitaria, donde
se platean en ocasiones como contradictorias.
Por lo que, en línea con estas teorías, la esencia de: entre, a través y
trascender, que conforma el pensamiento transdisciplinario, así como los
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Arbitrado
docente es importante considerar el paradigma socio-crítico y al respecto,