técnicas. Formar personas sólo es posible desde la libertad ofrendada y desde
el amor que crea seguridad y abre al futuro” (párr. 11).
De aquí que, los docentes en su proceso de formación y preparación se
debe concretar el cumulo de herramientas alternativas para abordar la acción
pedagógica educativa de formar integral y holística entendiendo las
particularidades y lo individual de cada estudiante, para dar respuesta a los
significados del contexto educativo y social que se encuentre el hecho
educativo como proceso de formación, a lo que se refiere Velázquez (2017c):
Como educadores debemos estar preparados desde el inicio
cuando decidimos ser maestros o maestras que es una
profesión que manifiesta mucho amor, mucho hacia quienes en
ocasiones están carentes o faltos de atención por otras
personas con quien se relacionan en su hogar o comunidad
(párr. 5).
Dentro de todo, el docente es una figura dentro del quehacer educativo
que marca la pauta para que el proceso de enseñanza y aprendizaje no se
alinee a una praxis mecánica, sino a una práctica humana, amoroso y con
ternura, que el centro sea el reconocimiento y valoración del estudiante como
seres humanos con sentimientos, valores, personalidad y conocimiento
propios, como se observa en la figura 3. De este modo, la importancia de la
conciencia y la visión de los docentes en cuanto a la concepción de su labor
educativa y vocación de servicio, orientada a la valorar, reconocer y cooperar
en el proceso de formación de sus estudiantes como seres humanos, para el
beneficio en común, de una sociedad con buenos ciudadanos con el propósito
de impulsar y consolidad el desarrollo humano sustentable.
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Arbitrado
consiguiente, algo más importante que títulos, diplomas, conocimientos y