planteado por Velázquez (2017a):
La escuela como un gran centro educativo en valores y sobre
todo en el amor, entendiendo que todos los actores del proceso
educativo, sea quien sea, es decir, todos sin dejar a nadie por
fuera los que están adentro del centro educativo ejerciendo sus
labores y funciones, las personas que hacen vida en
adyacencias del mismo, y hasta la comunidad donde se
socializa el estudiante y físicamente se encuentra ubicada la
estructura de la escuela (párr. 7).
De acuerdo a lo planteado anteriormente, las escuelas consideradas
como un gran espacio de formación de nuevo ciudadano, nuevo republicado
que tendrá la capacidad de hacer una nueva sociedad en el desarrollo del
respeto, amor, tolerancia, coexistencia y humildad, una nueva visión de ver y
aceptar las realidades sociales y humanas. En efecto, la escuela a través de
su acción educativa, es un agente para propiciar la interacción de los
estudiantes con su entorno comunitario, en la cual aprende a valorar su
realidad social y desarrollar el sentido de partencia. Algo importante que se ha
de tomar en cuenta, es la educación como medio de concreción de todos los
planes, programas, proyectos y acciones para una formación académica
desde el amor,
Asimismo, la concepción de la educación concebida desde la práctica
docente humana y solidaria, creando conocimientos, aprendizajes y
experiencias promoviendo la participación protagónica de los estudiantes con
ética y amor incondicional al deber y compromiso de ser parte de la formación
de cada estudiante, por otro lado, la escuela es un espacio relaciones e
interacciones de seres humanos, por lo cual debe plantearse en lo humano,
espiritual, paz y amoroso, en tal sentido, Hernández (2016b):
La prioridad en tener escuelas con convivencia pacífica,
considerando la diversidad, por ello, debe fomentar la
educación inclusiva, y romper con el lenguaje excluyente para
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Arbitrado
saberes y conocimiento en colectivo. Por lo cual, es importante destacar lo