inyectan ninguna luz en la oscuridad” (pág. 80).
Existe una fascinación por la transparencia en las sociedades de hoy
que Han repudia. El triunfo absoluto de lo positivo ha arruinado toda dialéctica
del sujeto, toda posibilidad de distinguir entre una verdad y una falsedad.
Ambos términos se han diluido en la positivización de la sociedad. La
fascinación por la transparencia viene causada por ese dominio absoluto de lo
positivo. El exceso de positividad excluye cualquier distinción, así, la mismidad
crea el infierno de lo igual. Han (2017): afirma que dentro del “infierno de lo
igual ya no resulta posible ningún anhelo de lo distinto” (pág. 9). El espacio
digital transparente incluye todo lo igual. La exposición de los individuos y sus
sentimientos en las redes sociales y la datalización de la vida siguen adelante
simplemente porque resultan rentables. Para Han (2014g), lo opaco e
inaccesible no entra dentro de la concepción positiva y transparente de las
cosas:
El imperativo de la segunda Ilustración es: se ha de convertir
todo en datos e información. El dataísmo, que pretende superar
toda ideología, es en sí mismo una ideología. Conduce al
totalitarismo digital. Por eso es necesaria una tercera
Ilustración que revele que la ilustración digital se convierte en
esclavitud (pág. 88).
La racionalidad de la primera Ilustración reprimió a la imaginación, a la
corporalidad y al deseo. Y la segunda Ilustración, mediante la información, los
datos y la transparencia, acabará con los mitos volviéndose a sí misma una
mitología. La acumulación y flujo de datos no alcanza a abarcar un sentido. La
narrativa sí conforma un relato de sentido, mientras que el dataísmo tan solo
genera un espacio henchido de datos, pero huero de sentido. Según
Domínguez (2019): en los sistemas educativos no se han producido diseños
que complementen suficientemente la formación en competencias digitales
con las demandas de la Cibersociedad (pág. 325); por eso, la ilustración
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Arbitrado
Han (2013b), considera que la hiperinformación e hipercomunicación: “no