mediante corrientes de palabras preñadas de rico pensamiento filosófico, con
un contundente espíritu crítico y, también, mostrando un resignado malestar
ante las sociedades actuales. Han sabe inculcar su desconfianza y marcado
rechazo a muchos de los grandes conceptos que se reproducen
repetitivamente hoy en día. Enemigo de la positividad, tan embaucadora y
reinante en las relaciones digitalizadas actuales, nunca emite aserciones que
pudieran evocar algún tipo de rencor o frustración fatalista. El cometido del
autor, la función del pensador y la destreza del crítico se conjugan en una
analítica de la civilización que trata de diagnosticar problemas, abusos,
concepciones confusas y creencias pedestres dentro de todos los niveles de
nuestra sociedad. Tanto en el ámbito intelectual como en los entornos más
populares tienen lugar estas falencias civilizatorias. Han trata de diseccionar
todas ellas.
No obstante, amén al propósito de este escrito, conviene desentrañar
algunas de las debilidades y carencias en los planteamientos de Han. Unas
debilidades cuyo talón de Aquiles se halla en una concepción del poder que,
volcada hacia la psicopolítica, ha pretendido lapidar con demasiada presura a
la biopolítica. Pese a lo admirable que pueda resultar la obra de Han, tanto en
su estilo literario, como en su perspicaz analítica, así como también en lo que
respecta a su astuta visión crítico-social, nuestras apreciaciones críticas a su
filosofía no balbucean mientras se cuestiona el supuesto dominio psicopolítico
al que el autor se restringe para explicar la política y la sociedad de nuestros
días, amprándose en una determinada concepción del poder.
2. El concepto de poder en Han
El asunto del poder ha sido abordado desde la filosofía, la política, la
ética y las ciencias sociales y humanas en general. A partir de la segunda
mitad del siglo XX, tomó especial relevancia debido, a las muchas
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Arbitrado
La filosofía de Han recurre a un estilo aforístico; transmite ideas