conciencia en los universitarios, retomando algunas de las ideas de la
Declaración de Tbilisi, URSS (1977), en torno a la educación ambiental, la cual
entre sus propuestas plantea:
La educación ambiental debe girar en torno a problemas
concretos y tener un carácter interdisciplinario. Es un proceso
para toda la vida y no debe quedar confinada únicamente al
sistema escolar. El éxito de la Educación ambiental no consiste
sólo en algunos cambios en el sistema, esta tarea necesita la
aplicación de nuevos conceptos, técnicas en el marco de un
esfuerzo global (págs. 21-22).
La Educación Ambiental está cobrando fuerza en el mundo, como lo
podemos observar en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,
PNUD (2018): cuya finalidad se basa en ayudar a los países a alcanzar el
desarrollo sostenible de forma simultánea (párr. 1).
Dentro del planteamiento de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible
(ODS), algunas de sus acciones estratégicas prioritarias son temáticas
relacionadas al cuidado del medio ambiente, según el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2018), como es el caso de los
siguientes objetivos:
ODS 6: Agua limpia y saneamiento; ODS 7: Energía asequible
y no contaminante, ODS 11: Ciudades y comunidades
sostenibles, ODS 12: Producción y consumo responsable, ODS
13: Acción por el clima, ODS 14: Vida submarina, y ODS 15:
Vida de ecosistemas terrestres (párr. 1).
De ahí la relevancia del abordaje de los temas ambientales que se
proponga desde una perspectiva holística, compleja y multidisciplinaria. Los
autores Matos De Rojas, Pasek De Pinto, Peña y Briceño (2018): mencionan
la necesidad de generar ciudadanos críticos que tengan la responsabilidad de
ver por el deterioro ambiental del planeta (pág. 247); por lo anterior, son varias
las instituciones internacionales que están resaltando la importancia de
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Arbitrado
Justamente con base en estos objetivos, se busca generar una