4.- Finalmente, vistos los resultados, aparentemente no estamos en
dirección hacia un desarrollo sustentable, pues éste implica unos principios
éticos que se deben practicar en colectivo y orientar las actividades del ser
humano en su interacción con el entorno, tomando en consideración el
presente y el futuro. Pero no estamos formando hoy, en el presente, la
generación futura en dichos principios ni de manera participativa.
Debido a ello y para cerrar, es importante sugerir algunas actividades
ecológicas, cuya práctica vincule de manera participativa y ética a la escuela,
por medio de docentes y estudiantes, con la familia y la comunidad.
Retomamos las actividades pro-ambientales y de promoción de valores ya
mencionadas como el rescate de las áreas verdes, comisiones de trabajo para
conservar el ambiente, el reciclaje de los objetos, la colocación de los
materiales en recipientes adecuados; sensibilizar para evitar la contaminación;
tomar conciencia sobre el valor de la conservación del agua y del ahorro de la
energía de sus hogares. A éstas es posible agregar:
1. Elaborar un plan de cuidado y mantenimiento ambiental que promueva
la participación entre el colectivo de la escuela y comunidad de manera
que lo puedan llevar a cabo de manera corresponsable.
2. Generar espacios de discusión en el aula y la comunidad sobre los
problemas ambientales que existen actualmente en la comunidad y en
los diferentes espacios del planeta. Esto favorece la reflexión y la toma
de conciencia al respecto.
3. Revisar y avisar sobre botes de agua en las instalaciones de la escuela.
4. Conformar un club o una brigada de conservacionismo ambiental.
5. Organizar un club de excursionismo ecológico.
6. Organizar con los estudiantes comisiones de vigilancia ambiental
escolar que revisen pasillos, botes de agua, luces encendidas, jardines.
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Arbitrado
enseñando y aprendiendo a cuidar nuestra “Tierra-Patria”.