Revista Scientific Volumen 3 / Nº 9 - Agosto-Octubre 2018 | Page 247

valores como el ahorro de la energía, el 26% de los encuestados señalaron que nunca, otro 26%, que algunas veces, el 20% que siempre, un 16% casi siempre y 12% rara vez. En cuanto al ítem 7, sobre si propician conversatorios sobre la conservación del agua, el 38% de los entrevistados señalaron que casi siempre, un 28% que siempre, un 18% que algunas veces y un 8% que casi nunca y otro 8% que nunca. Para el ítem 8, donde se establece la corresponsabilidad en las actividades ecológicas, el 38% señaló que algunas veces lo hacen, un 32% que siempre, un 16% que casi siempre, un 8% que nunca y un 6% que casi nunca. De los resultados se puede inferir que, en promedio sólo 29% de los docentes encuestados promueven valores para una educación ambiental sostenible pues realizan las actividades pertinentes siempre. Esto se corresponde con lo señalado por Ibáñez (2004c) y (Jara y Parada, 2011f): al referir que el docente debe educar en valores, orientándolos a realizar las elecciones más acertadas en beneficio de sí mismo, de la sociedad y del ambiente. Por otro lado, existe un 79% de docentes que acepta no realizar siempre las actividades de promoción de valores ambientales. Este resultado permite deducir que, no se está formando un ciudadano con conciencia ambientalista, ni se potencia tal conciencia en la comunidad. En promedio general se tiene, entonces, que sólo 23% de los docentes aparentemente propician la participación ciudadana para la promoción de una educación ambiental sustentable. Situación que contradice a Peña (2018b), cuando refiere que la escuela y comunidad deben promover la participación ciudadana, donde se integren voluntariamente a las actividades en la medida que se consoliden equipos de trabajo, para desarrollar las capacidades individuales y colectivas con el fin de lograr una meta. 246 Arbitrado nunca y el 6% casi nunca. En cuanto al ítem 6 relativo al fortalecimiento de