No obstante, el pensamiento transdisciplinario según, Lanz (2011a):
“…se logra a partir de la capacidad de la sociedad para adaptarse
dependiendo cada vez más del conjunto de habilidades intelectuales,
conocimientos y técnicas adquiridas, así como de las capacidades para
resolver problemas que tengan sus miembros”. (pág. 101), por lo tanto, la
esencia de la gerencia transcompleja es conceptualizar a la organización como
un todo, hallar el potencial de los trabajadores en virtud de garantizar un nivel
óptimo de conocimiento en la intervención de cualquier parte del proceso de
trabajo, alcanzando el progreso y bienestar tanto individual como
organizacional.
Entre otras ideas, el enfoque transcomplejo considera al talento humano
como el elemento más significativo de la organización, además, incluye la
inteligencia artificial como elemento indispensable dentro de la rutina de
trabajo para alcanzar los objetivos; así como también, gestiona los diferentes
recursos desde una visión más amplia, a través de distintos cursos de acción.
Por eso, la importancia, el alcance y repercusiones de las
organizaciones transcomplejas, se deben enmarcar dentro del paradigma de
la complejidad que según, Etkin (2010), manifiesta: “La complejidad es un
enfoque que considera a la organización como espacio donde coexiste el
desorden y orden, razón y sinrazón, armonías y disonancias”. (pág. 28). Desde
esta perspectiva, la organización debe apropiarse del enfoque transcomplejo,
este le va a permitir que confluyan diferentes actitudes, sentimientos,
pensamientos y un nuevo accionar entre los integrantes de la organización,
generando motivación, mayor cohesión y comunicación entre ellos.
Es por ello, que en cualquier organización pública o privada es
indispensable el fortalecimiento de la creatividad, motivación, compromiso de
sus integrantes para lograr altos niveles de competitividad, además se requiere
nuevo accionar en la dirección del recurso humano, de gestionar, percibir el
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Arbitrado
y permanencia en el mercado.