de la República Bolivariana de Venezuela (1999), a partir de la cual se
fundamentan las políticas educativas centradas en el desarrollo humano,
personal, social, profesional y ético; desde una perspectiva reflexiva de la
profesión docente, dando sentido a las formas de pensar, sentir y hacer de la
praxis pedagógica, en términos de alcanzar la calidad educativa .
Por este motivo, el sistema educativo venezolano responde a las
necesidades de innovación, con la incorporación de las Tecnologías de
Información y comunicación (TIC). Así quedó expuesto en las premisas del
Ministerio del Poder Popular para la Educación (2007), en el Diseño Curricular
del Sistema Educativo Bolivariano como eje integrador de las políticas
formativas en las que se establece:
La incorporación de las TIC´s en los espacios y procesos
educativos, contribuye al desarrollo de potencialidades para su
uso; razón por la cual el SEB, en su intención de formar al ser
social, solidario y productivo, usuario y usuaria de la ciencia y
la tecnología en función del bienestar de su comunidad (pág.
58).
En este sentido, las tecnologías representan un eje integrador que
impregna todos los componentes del currículo, en todos los momentos del
proceso. Visto de este modo, el término innovación es ampliamente utilizado
en el ámbito educativo, pero no siempre que se habla de innovar se está
haciendo referencia a lo mismo. En relación con el término, se encuentra en
diferentes denominaciones desplegadas en el recorrido histórico representado
por Huberman (1973); Havelock y Huberman (1980); Sancho, Hernández,
Carbonell, Sánchez y Simo (1993); e inclusive Blanco y Messina (2000), los
cuales han utilizado esta conceptualización cuando se trata de innovaciones
(a) educacionales, (b) en educación, (c) educativas o (e) con efecto educativo.
En tal sentido, Rivas (1995), señala:
El significado de la innovación educativa, se manifiestan en
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Ensayo Arbitrado
conocimiento tecno-científico, en relación con el artículo 103 de la Constitución