la cual, el ámbito educativo debe responder a las demandas para adaptarse a
transformaciones educativas requeridas en el ámbito del siglo XXI. Las
reestructuraciones de la educación, cada vez más influenciada por los avances
en la ciencia, la tecnología, de acuerdo con las demandas de una sociedad
compleja, dinámica e incierta en los procesos de innovación educativa.
Los principales estudios sobre las innovaciones educativas, tienen una
lógica inductiva, debido a que la mayoría analizan las experiencias que se han
realizado y sobre ellas para teorizar. Estas presunciones han sido utilizadas
de manera recurrente en las discusiones conceptuales y prácticas educativas
algunos autores han llegado a acuñar el término como “teoría de la innovación”
para referirse a sus aportes.
Del mismo modo, Tejada (1998): explica que la innovación implica “una
acción que comporta la introducción de algo nuevo en el sistema educativo,
modificando sus estructuras y sus operaciones de tal modo que resulten
mejorados sus productos educativos” (pág. 28). Por ese motivo, se
reestructuran los esquemas y las ideas fluyen en las organizaciones cuando
todo se planifica, con ella se puede clarificar los diversos significados.
Precisamente, las nuevas tecnologías constituyen un eslabón de la
educación actual, porque es indudable la existencia de un gran número de
instituciones escolares incursionando en la adquisición de conocimientos
básicos
para
el
uso
y
el
aprovechamiento
de
las
herramientas
computacionales. De acuerdo con Bawden (2002): este aprendizaje, se refiere
a “una alfabetización electrónica” (pág. 15). Este autor, sugiere, como uno de
los objetivos esenciales de la incursión tecnológica, la formación escolar de
los ciudadanos para la era digital, desde una perspectiva de innovación
educativa.
En correspondencia con las demandas de innovación educativa, los
docentes deben reconocer el sentido de su acción, de su relación con el
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Ensayo Arbitrado
innumerables transformaciones en la concepción del conocimiento. Razón por