En esta orientación, la necesidad de innovar en la formación
universitaria, a través de las funciones de docencia, investigación y extensión,
promueve una proyección social, así como la ampliación de la ciencia, la
tecnología y la cultura nacional; defendiendo la autonomía desde una
novedosa tendencia globalización de la educación superior.
La responsabilidad social universitaria se ha colocado en la actualidad
como un movimiento mundial, implantado en el sistema de gestión de las
casas de estudio, como una necesidad ante el desarrollo vertiginoso de la
sociedad en todos los aspectos éticos, con algunos referentes axiológicos de
la formación profesional Vallaeys (2014b): señala la importancia de una
política educativa a través de la gestión responsable, capaz de asumir la RSU,
a través de un diálogo participativo con el entorno social, para mejorar su
calidad y promover un desarrollo humano sostenible.
En esta orientación Villegas (2017): señala que la responsabilidad social
implica el desarrollo de “conductas y comportamientos apegados a las
normativas, leyes que regulan su funcionamiento, donde puedan funcionar sin
causas efectos adversos a la sociedad” (pág. 294). De ahí, la importancia de
centrar el discurso académico para desplegar una formación ética de todas las
personas que hacen vida en las universidades de forma tal que de acuerdo
con Izarra (2016): el impacto en la gestión, en la actividad docente, en la
generación de conocimiento redimensiona las actividades asociadas a la
gerencia de la RSU, a través de programas de atención a las comunidades
inmediatas de cada institución universitaria.
De acuerdo con Senge (2005a): se debe identificar la sensibilidad del
hacer gerencial, en la búsqueda de “interconexiones sutiles que confieren a
los sistemas vivientes un carácter singular” (pág. 91). Este escenario complejo
debe abordase desde un pensamiento sistémico de la gerencia y por
consiguiente de la gestión prospectiva de la RSU, para sostener la capacidad
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Ensayo Arbitrado
epistemológicos.