Revista Scientific Volumen 3 / Nº 8 - Mayo-Julio 2018 | Página 326

En concordancia con Didriksson (2016b): las instituciones universitarias en Latinoamérica desde una proyección en el siglo XXI, están sometidas a las demandas sociales contemporáneas, las cuales requiere definir una visión y política claras, del liderazgo en la gestión de la gerencia de las funciones de docencia, investigación y extensión que abordan la responsabilidad social. En correspondencia con lo planteado acerca de la responsabilidad social, desde los planteamientos de Sánchez (2007), hace “un llamado a las instituciones de enseñanza superior a reconstruir y reelaborar la cultura y el saber para desarrollar una sociedad más justa y humana” (pág. 12). Esta abstracción, conduce a las universidades a asumir una reflexión sobre su incursión en la responsabilidad social, no sólo por ser organizaciones, sino porque en su seno se forman los profesionales requeridos por las empresas, en estos ámbitos laborales promoverán una visión ética, contribuyendo con bien común y la justicia social. Del mismo modo, Romero (2008): señala que la responsabilidad social universitaria “consiste en colocar a la persona en el centro de nuestra preocupación y llevarla a la enseñanza, a la investigación y a las decisiones que se tomen como parte de la Universidad y más allá de ella” (pág. 5). Por eso, su enfoque es integrador y complejo, llegando a enfatizar y estimular la relación con el entorno, basado en la pertinencia y compromiso social, con una reconstrucción del currículo en las necesidades emergentes junto a la integración e internacionalización de la educación. En palabras de Vallaeys (2014a): a nivel latinoamericano se ha dado pasos agigantados, debido a su postura más integral, compleja y amplia en comparación con la práctica implementada en América del Norte y Europa. En estas zonas, se han abocado a abordar los aspectos relacionados al medio ambiente (campus sostenible), con una escasa atención a los procesos formativos o de vinculación y ninguna atención a los procesos cognitivos y 325 Ensayo Arbitrado la responsabilidad social.