El autor afirma que “la educación holista no es igual a pensamiento
liberal de educación, donde en nombre de una liberalidad cada quien hace lo
que le dé la gana” (Barrera, 2013c, pág. 59).
Por lo contrario, la Hologogía si admite el sentido de libertad y de
autonomía de cada persona y de los colectivos educativos, en una tensión
emocional caracterizada por el dialogo, la solidaridad y el propósito común de
compartir saberes, desde una propuesta nacida en las necesidades y de los
anhelos educativos.
Así mismo, el autor plantea que la educación holística se enfatiza en la
autogogía: “se expresa como autonomía y como actitud consciente mediante
la cual cada quien asume el liderazgo de su propio proceso educativo” (pág.
61), en pocas palabras se observa a través de la didáctica y la metodología
capaces de potenciar la confianza en las posibilidades propias y el fomento de
la autoestima.
Es por ello que la educación holística reflexiona sobre el principio,
centro y fin educativo, el ser humano, como ser integral, en devenir y en un
contexto con implicaciones sociales. De ahí, que debe existir una motivación
propia en su proceso de formación integral en lo individual y colectivo.
En este mismo orden de ideas, el autor expresa que en la holística,
“admiten a la persona como un holos, como una realidad que debe ser vista y
comprendida en su totalidad, en todos y cada uno de los aspectos que
componen su identidad y personalidad” (Barrera, 2013d, pág. 63).
A partir de esta apreciación, el ser humano es percibido como una
totalidad de pensamientos, sentimientos y realidades diversas que conforman
una personalidad definida, que desde esta perspectiva desarrolla sus
capacidades desde la interacción con su entorno, en lo cual debe ser un
proceso educativo que promueva procesos de enseñanza más dinámicos y
pertinentes.
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Ensayo Arbitrado
2.3. Vinculación de la Teoría Humanista y la Educación Holística