Revista Scientific Volumen 3 / Nº 8 - Mayo-Julio 2018 | 页面 286

universidad inclusiva, una que ve a todos como seres humanos que quieren mejorar su conocimiento para la vida y así mejorar la forma de convivir con los demás. Por consiguiente, como comunidad educativa se tiene una responsabilidad moral de impedir que los estudiantes con discapacidad se sientan como si no pertenecieran al espacio que se comparten y esto se puede lograr en la medida que ellos perciban que nuestras acciones están dirigidas a incluirlos en todos los procesos que nos definen, y brindándoles todos los recursos disponibles para hacer que sus objetivos se hagan realidad. ¿Qué debo hacer como miembro de una comunidad educativa para evitar que la estigmatización sea reducida, al menos, a un nivel de que quien trate de objetivarla sienta vergüenza por ello? La respuesta a esta pregunta es muy sencilla, no te hagas cómplice de la estigmatización y combátela, no solo por el hecho de hacerles daño a nuestros estudiantes con discapacidad, sino que también se lo haces a toda la comunidad universitaria, porque los atributos negativos que muchas veces asignamos a las otras personas ni siquiera existen; son errores de percepción y destruyen los cimientos en los que se sustenta la moral. Si se le permite a la estigmatización formar parte de nuestro quehacer diario, jamás lograremos crecer como grupo social del cual se espera un impacto significativo en los valores que debemos vivir en la sociedad. La grandeza de nuestra universidad se medirá por el nivel de madurez de nuestras relaciones internas y esto implica saber reconocer a tiempo todo lo que pueda afectar al principio moral rector que nos guía, solo así se alcanzará la tan ansiada humanidad de todos los miembros que conforman a la comunidad universitaria. En este sentido, Becerra (2016): afirma en su artículo Liderazgo del Directivo para Mejorar las Relaciones Interpersonales en el Personal de 285 Ensayo Arbitrado diferente ¿No es lógico esperar que eso suceda? Eso para mí es una