estigmatización en las relaciones que establecen los estudiantes con
discapacidad o no, muchos se creen que son superiores a los otros porque su
discapacidad es menos discapacitante y se observa la dificultad para
relacionarse entre grupos de diferentes condiciones. Por otra parte, es muy
usado en el argot de los estudiantes con discapacidad motora la categoría
“convencional” para referirse a una persona normal que no tiene nada de
extraordinario y el hecho de que prevalezca el etiquetado no favorecerá
generar una cultura de inclusión.
Al respecto, se puede evidenciar lo anterior en este fragmento de una
de las entrevistas hechas a los participantes de la investigación:
La vida mía es muy impresionante, porque tú conoces personas en
peores condiciones que tú entonces tú dices yo no tengo nada delante de él
yo siempre tomo eso como ejemplo, los chamos, las chamas, que están en
una silla de rueda todo el tiempo yo digo que eso si debe ser más fuerte de lo
que me pasó a mí, al menos yo agarro unos bastones y camino para allá
camino para acá me puedo poner una prótesis entonces al menos yo tengo
una esperanza, pero ellos no la tienen.
Una universidad inclusiva que no verifica los antecedentes penales, las
condiciones sociales, el color de la piel, religión, condición física o afiliación
política de ninguno de los jóvenes que quieren ingresar, por ser ese su
principio rector, todo el personal que la conforma debe saber que durante las
relaciones con los estudiantes en el espacio social que debemos moralmente
compartir se encontrará con situaciones que no serán de fácil manejo.
En este sentido, no hay que mostrase sorprendido, si en cualquier
momento de nuestra práctica docente se aprecian estudiantes con alguna
discapacidad, pertenezcan a una raza diferente, con prácticas religiosas
diferentes a la que practica la mayoría o poseen niveles socio económico
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Ensayo
Ahora bien, en un recinto universitario se debe tener bajo revisión la