la universidad en todos los ajustes que tuvo que hacer a su vida por las
experiencias vividas relativas a su condición. Por otra parte, reflexionar sobre
ello, y comprender cuántos ajustes hizo a su concepción del yo para no
sentirse intimidado al caerse y tener que nuevamente levantarse para seguir
su camino hacia el logro de sus metas; es digno de admiración y respeto.
Sin embargo, cabe agregar, que son muchos los compromisos que se
deben concebir para recibir como se debe a estos jóvenes y alcanzar niveles
de organización que hagan su estancia académica más cómoda; cabe
destacar: el pensum de estudio, el mejoramiento de las instalaciones para
facilitar su movilidad, los servicios tecnológicos adaptados a su discapacidad,
la capacitación de los docentes, la adecuación de las áreas de servicios, entre
otras. El autor sostiene que: “la incorporación de la persona con discapacidad
a su entorno le permite interactuar con el mismo, activarlo, transformarlo,
adaptarlo a su medida y a la medida de sus limitaciones”. (García, 2003a: pág.
247).
Algo muy interesante y que se debe siempre tomar en cuenta es
establecer en nuestra cultura universitaria un vocabulario o gestos que sean
aceptado por toda la comunidad de estudiantes con discapacidad para que se
sientan incluidos y esto debe ser respetado en nuestras correspondencias,
charlas, discursos, u otros medios de comunicación. Por otra parte, considero
que todas las acciones que se dirijan a mejorar esta cultura de inclusión, deben
ser contrarias al dominio que se ha establecido con la cultura de la normalidad.
Diniz y Dos Santos (2009), consideran que:
La desventaja social vivenciada por las personas con
discapacidad no es una sentencia de la naturaleza, sino el
resultado de un movimiento discursivo de la cultura de la
normalidad, que describe las deficiencias como impedimentos
para las actividades que se desarrollan en la esfera pública o
comunitaria. (pág. 74).
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Ensayo Arbitrado
comunidad, debemos considerar cuando ingresa un joven con discapacidad a