Revista Scientific Volumen 3 / Nº 8 - Mayo-Julio 2018 | Página 254

El termino inteligencia ha sido definido por diversos autores, quienes la ubican desde el campo psicológico, de la biología, entre otros; de manera que se ha ido fortaleciendo con una firme fundamentación epistemológica y la estructuración de metodologías apropiadas y sensibles a lo más específicamente humano, como es la libertad, la creatividad, la conciencia, los valores y los sentimientos. Para Gardner (1994a): la inteligencia es la capacidad que tiene el ser humano para resolver problemas o elaborar productos relevantes para una cultura o contexto. En este sentido, se concibe la inteligencia como la capacidad general del individuo para comprender y enfrentar su entorno, generando así la combinación de habilidades y factores que se asocian de una manera específica para conformar la aptitud global. Considerando el ámbito de estudio, desde la educación, cabe referir a Jiménez (citado en Vethencourt, 2017a): quien la conceptualiza más desde la capacidad que tiene el ser humano para relacionar los conocimientos, resolver situaciones problemas en el ámbito personal como en el educativo, abarcando diferentes procesos cognitivos en el constante interactuar consigo mismo, con el otro y el ambiente. Desde este punto de vista, se resalta que la inteligencia no es permanente, es alterable; en otras palabras, es que cada persona no posee el mismo nivel de inteligencia con el que nace y, la inteligencia no es unitaria, puede manifestarse en diferentes formas; es decir, no hay una sola sino múltiples inteligencias, distintas e independientes. Del mismo modo, la inteligencia se considera como un potencial que puede vincularse con los ámbitos de lo personal, lo colaborativo y lo social. De allí que surge la teoría de las inteligencias múltiples, como contrapeso al paradigma de una sola inteligencia. 253 Artículo Arbitrado 2.1. La Inteligencia