Las inteligencias múltiples fueron desarrolladas por Gardner (1994b):
fundamentadas en las capacidades del individuo y en la importancia de la
inteligencia como la capacidad para resolver problemas cotidianos, generar
otros, crear productos y ofrecer servicios dentro de su contexto cultural. Es
decir, que todas las personas poseen el potencial para ejercer un conjunto de
facultades intelectuales, aunque no las realicen de la misma manera. En este
sentido, es de resaltar que la tendencia de resolver problemas tiene que
asociarse también al entorno cultural, porque aunque posean estas
capacidades en un cierto grado, las personas difieren en el grado de capacidad
por la combinación que hace de ellas según las oportunidades que le brinda el
contexto.
Por su parte López (2006c): sostiene que “la inteligencia no es vista
como algo unitario o que agrupa diferentes capacidades especificas con un
destino en nivel de generalidad, sino como un conjunto de inteligencias
múltiples, distintos e independientes” (pág. 10). De esta concepción, se habilita
la noción de inteligencia como el conjunto de habilidades, talentos y
capacidades mentales que posibilitan las herramientas necesarias a todos los
seres humanos pueden utilizar para aprender, para resolver problemas y para
crear. En cuanto a Prieto y Ballester (2009a): asumen que “las inteligencias
son funcionales y que se manifiestan de diferentes maneras en diversos
contextos” (pág. 21). En este sentido, la teoría de las inteligencias múltiples
proporciona una base sólida sobre la cual identifican y desarrollan un amplio
espectro de habilidades en cada persona.
Para presentar la visión epistemológica de los ocho tipos de
inteligencias propuesta por Gardner, se toma en cuenta lo expuesto por López
(2006d):
Inteligencia Lógica-Matemática: basada en símbolos, permite
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Artículo
2.2. Inteligencias múltiples