de la tecnología educativa, abarcando el diseño curricular e instruccional,
además de incluir el entrenamiento práctico en las técnicas y metodologías de
la tecnología educativa como parte importante en la formación andragógica.
En segundo lugar, se tiene que incluir la teoría y el entrenamiento relativo a la
metodología de la investigación y sus diferentes modalidades y aplicaciones,
todo este conjunto conforma el plano tecnológico (no tecnocrático) y heurístico
de la formación docente del profesor.
Como se puede apreciar, la educación andrológica procura tomar en
cuenta todos los componentes que abarca la formación de los privados de
libertad para que se convierta en una actividad donde el proceso de enseñanza
aprendizaje pueda ser calificado con una continuidad y progresividad
horizontal para lograr una unidad didáctica que integre e involucre a todos los
participantes.
De esta manera, los programas educativos y la actualización
andragógica de los docentes y estudiantes recomponen la condición que ha
sido causa de la ausencia de una práctica legítima de la autonomía como
condición necesaria para el ejercicio pleno de la vida educativa. De hecho se
puede decir, sin pecar de simplicidad e ingenuidad, que los docentes, junto
con los directivos y personal del penal al asumir una actitud autoritaria frente
al estudiante se ha permitido que no se haga presente la condición de valores
en los adultos privados de libertad, que no es otra cosa que impedirle que
asuma responsablemente la posibilidad de participar racional, creativa y
críticamente en la formación educativa y de valores, lo que ha llevado que la
autonomía se haya convertido en un auténtico fetiche sin realización plena y
concreta en la educación carcelaria.
Esto se debe a que la naturaleza y ejecución de la educación autónoma
requiere indiscutiblemente de una base social adulta, es decir, de una
comunidad de adultos que, conformada en torno al logro de finalidades
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Artículo Arbitrado
Asimismo, deben aportar conocimientos en primer lugar sobre la teoría