(Tunnermann, 2010). En efecto, la crisis de la educación se define a partir del
hecho de la manifiesta incapacidad del sistema educativo de dar, total o
parcialmente, satisfacción o respuesta a los problemas concretos planteados,
especialmente desde el punto de vista de la restitución de valores.
En esta línea, se concibe que la naturaleza y carácter de la educación,
así como la docencia en las cárceles venezolanas, debe dejar de ser un
proceso basado en un criterio pedagógico que ignora la condición adulta del
estudiante privado de libertad, pues sin exagerar, la mayoría de los docentes
está plena o casi totalmente convencidos de que el estudiante en estos centros
no se puede someter a una situación de autoritarismo en la que se reduce a
su más mínima expresión la posibilidad de participación consciente, creativa y
crítica, de acuerdo con su formación integral, desarrollo intelectual, emocional,
social y ergológico, (Picón, 2004). Por lo tanto, el sistema educativo debe
adentrarse a la luz de la novedosa teoría de educación andragógica o de
adultos.
Lo anterior es relevante, porque la educación tradicional que se imparte
en las cárceles, por lo general, niegan las capacidades de autorrealización,
autonomía, autorresponsabilidad y autodeterminación inherentes a la
condición de adulto del estudiante, (Didriksson, 2010): situación ésta que
genera un estado de regresión psico-socio-emocional en el que debería ser
sujeto del proceso, ya que al obligarle a someterse a los moldes rígidos propios
de una estructura escolarizada al rigor del pedagogísmo más alucinante como
la educación tradicional, termina por resignarse a ser aquel que debe practicar
una conducta impuesta, adquiriendo un patrón para poder pensar y actuar en
la toma de decisiones y asumir responsabilidades en la vida social.
La presencia de esta realidad en la vida educativa de los privados de
libertad conduce inexorablemente a que ellos irrespeten su derecho a formarse
como personas íntegras e internalicen el enajenante espíritu de sumisión e
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Artículo Arbitrado
esperado control que permita atenuar su desmesurada profundización,