Los niños autistas pueden aprender, pero parece que sólo lo
hacen en condiciones de aprendizaje muy cuidadas. No
aprenden apenas a menos que se sigan, de forma muy
escrupulosa, reglas específicas de enseñanza, identificadas a
través de la investigación en el área del aprendizaje. En el
tratamiento de las personas autistas, el control adecuado del
medio para producir aprendizaje es actualmente el recurso
esencial, y bastan pequeñas desviaciones en la conducta del
profesor para que se produzcan graves perturbaciones en el
aprendizaje del niño autista. (pág. 515).
En general, es beneficioso para los niños(as) con Trastornos del
Espectro Autista acudir a las instituciones educativas normalistas puesto que,
se benefician de la interacción de los niños sin diversidad funcional, el cual se
ha demostrado que las condiciones de integración, pues facilita el aprendizaje
y la generalización de las adquisiciones (Riviére, 2001).
Significa entonces, en la escuela hay un ambiente de apoyo como el
que ofrecen los propios niños, sin embrago, estos apoyos no siempre se dan
de manera espontánea en los compañeros del niño autista, por ende, la labor
del maestro es provocarlos para ayudarlos a que vayan saliendo de ellos por
sí solos. El presente artículo tiene como objetivo describir una experiencia
educativa de una niña con el trastorno del espectro autista en el ambiente de
aprendizaje en el nivel de educación inicial en el Centro de Educación Inicial
Los Capullitos.
2. El Problema
Resulta oportuno, en el Centro de Educación Inicial Los Capullitos está
inscrita por primera vez una niña con el Trastorno del Espectro Autista, de 4
años y 11 meses, presentando características definidas de diversidad
funcional a saber una conducta deambulatoria (ir de un sitio a otro sin
finalidad), mínimo contacto visual, su lenguaje está formado por monosílabos,
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Artículo Arbitrado
respecto, Schreibman y Koegel (1981), expresan: