propiciando desde un enfoque integral, teniendo en cuenta la relación que
puede darse entre las categorías que se identifiquen como problemas.
8. La educación continua desde la formación de centro y/o comunidades
de prácticas.
El término comunidad de práctica fue acuñado por Wenger (1998): en
su labor de observar y analizar el conocimiento que se difunde desde una
comunidad científica y buscando potenciar este aspecto a nivel corporativo
como una institucionalización de la antigua «tormenta o lluvia de ideas» o de
intercambios informales. La finalidad de una comunidad de práctica es la de
hacer explícita la transferencia informal de conocimiento, ofreciendo una
estructura formal que permite adquirir más conocimiento a través de las
experiencias socializadas dentro del grupo, de acuerdo con el programa de
capacitación de la Educación Continua. Por esta razón, la propia identidad del
grupo se refuerza al potenciar el aprendizaje como un proceso de participación
y liderazgo compartido; facilitado por el intercambio de experiencias y la
motivación.
La comunidad de práctica no es una comunidad científica como tal, ya
que su planteamiento no es la ciencia sino la experiencia de la práctica y la
gestión compartida del conocimiento. Esta gestión del conocimiento se realiza
siempre de una forma colaborativa y en un proceso continuo de establecer
estrategias de participación, liderazgo, identidad y aprovechamiento del
conocimiento.
La comunidad de práctica al igual que cualquier grupo de trabajo
colaborativo tiene sus propias características que en el caso de la UNAE en el
desarrollo de la Educación Continua la definen y caracterizan como una
comunidad, respondiendo a quiénes se asocian, para qué lo hacen, con que
motivación, en qué ámbito o contexto y cuál es la naturaleza de esta relación,
constituyen criterios que posibilitan analizar el sentido y los propósitos de estas
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Artículo Arbitrado
de los diferentes contenidos, la búsqueda y valoración de la teoría se irá