en una axiología social, para dar respuestas a los cambios que deben realizar
la sociedad con el fin de afrontar los retos y desafíos que la misma presenta,
donde los valores forman parte de la existencia del individuo donde este se
involucre es lo intrínseco del hombre, y mejorar su conducta, modelos de vidas
para ir en pro del equilibrio social.
En ese mismo sentido, la educación universitaria debe asumir una
dimensión integral donde los diseños curriculares deben responder a alcances
personales que promuevan la autorrealización; sociales, que conlleven a una
educación para la convivencia; políticos que propicien una educación
universitaria para la democracia e históricos, que contribuyan a una educación
para el desarrollo humano.
Es importante mencionar que las nuevas tecnologías constituyen un
aspecto de vital importancia para la educación específicamente la
universitaria; pero por encima de éstas, la educación fundamentalmente
requiere un cambio de mentalidad y de una renovación de sus valores ya que
la educación es ante todo un proceso de formación de valores sociales, de
actitudes y hábitos constructivos. De nada valdría hacer ciencia sin formar
conciencia.
Como quiera que sea la promoción de estos valores sociales con la
predicación y el ejemplo conlleva a que los educandos se conviertan en
ciudadanos responsables en la toma de sus decisiones personales, capaces
de formarse juicios ante la realidad, respetuosos de los demás, dotados de
una sana autoestima y posesionados de sus derechos y deberes sociales.
Formarse es fundamentalmente construirse como persona, inventarse y
desarrollar todas las potencialidades. La auténtica persona se convierte en
autor de su propia vida cuando actúa de acuerdo a sus propias convicciones
y de manera responsable.
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Arbitrado
Por otro lado, es una necesidad apremiante de concienciar y reeducar