y reconstrucción de nuevos significados y atribuye sentido a lo que se aprende.
De este modo, la narrativa metafórica del venezolano de cualquier
región del país, es relativamente parecida, es decir, puede extrapolarse a
situaciones sociales. La imaginación depende necesariamente de la
perspectiva de cada temperamento, contiene en si misma todo el acervo socio-
cultural y simboliza la actitud del narrador y especialmente las valoraciones
personales que subyacen a su sistema de interpretación de la realidad.
Es condición de los valores del hombre su naturaleza con el arraigo
verbal, es allí, donde asisten al temperamento del hombre en sociedad,
constituyen vigencia histórica y dinamizan el contexto humano de interacción
e interrelación. Por ello, no deslumbran cuando están en desuso oral o, el
contexto no invita a compartirlos. El lenguaje imaginario es el faro que ilumina
el funcionamiento social de los valores: sin el primero, el segundo sería, como
los ojos del pez que vive en la oscuridad del cenote, si no disponen de luz,
pierden brillo y se tornan innecesarios.
Estamos conscientes de esta
dimensión de los valores, la abordamos y fundamentamos, pero no por eso
está concluida, continúa siendo uno de los más elementales fenómenos de
nuestra época a comienzos del tercer milenio.
5. La Metáfora en la Enseñanza Formal-Moral
No ha sido suficiente el contenido formal y textual-literal para educar en
valores, es necesario transfigurar el mensaje acompañado con ejemplos
prácticos para otorgarle imagen concreta al mismo, con ello, el sentido
pedagógico de la metáfora aborda el ámbito de la conducta moral, llegando a
interesar la percepción de realidad, actitud y posturas de indiferencia. Por otra
parte, permite: descubrir y estimular la potencialidad de imaginación de los
docentes, llegar a lo más profundo del corazón de los estudiantes y, vislumbrar
en estos la aceptación de errores, manifiestos en la percepción del contexto
358
Arbitrado
recursivo, entre docente-alumno-contenido, dado que orienta la construcción