Revista Scientific Volumen 1 / Nº 2 - Noviembre-Enero 2016-2017 | Página 355

del trabajo compartido, debe dar un giro, de manera tal, que al volver en el encuentro, la relación alumno-profesor sea de respeto mutuo en la convivencia de lo que se interpreta como humano. Desde esta episteme, se justifica la imaginación y el valor simbólico del Río Orinoco, toda vez que dilucida la prospectiva de un escenario ávido de nuevas posturas pedagógicas emergentes en la educación venezolana. Contribuirá, además, a que los actores del escenario educativo, eliminen viejos modelos frustrantes que generan miedo, trabas y bloqueo al estudiante dificultando el aprendizaje. Cuando el docente activa su repertorio metafórico: se convierte en un agente dinamizador del entorno sociocultural del alumno y su familia. Amplía sus conocimientos pedagógicos y el de las características particulares del alumnado, favoreciendo la interiorización de los valores básicos para la vida y la convivencia, como también los valores sociales, culturales, religiosos, patrios, entre otros, dado que: Las imágenes que evocan las metáforas invitan a la mente a pensar distinto, a posicionar otros mensajes y a llegar a conclusiones innovadoras, además, abre la posibilidad de interacción dialógica a los jóvenes estudiantes, que llegan a las instituciones con escasa experiencia discursiva, esta herramienta le brindará la oportunidad, de trabajar en grupo y mantener relaciones interpersonales abiertas y positivas. Dado que, La sabiduría del género humano está contenida en parábolas, anécdotas, máximas, fabulas e imágenes. 4. Metaforizar con el Estudiante El sustento que debe mantener la unión padres-hijos y, en al ámbito escolar profesor-estudiante, es el valor de la integración humana de buena voluntad, mediante el lenguaje cotidiano; en ambos actores del fenómeno 354 Arbitrado un río de seres, desconectados y sin vida propia. El hecho educativo a la luz