la organización denominada Río Orinoco, no pueden vivir separados, ambos
se necesitan para proporcionarle nombre y renombre al majestuoso caudal de
vitalidad rebosante.
Deben estar unidos como el hidrógeno y el oxígeno para que emerja el
agua, si estuvieran separados, serían otra cosa muy distinta al agua, en una
molécula, el
alumno es el hidrógeno y el
profesor es el oxígeno, en
proporción, por lo general hay más alumnos que profesores en un aula de
clase; al mencionarlos parecen diminutos, pero constituyen per se, el río que
sustenta la naturaleza biológica del país.
Dentro de esta imaginación, los peces y demás organismos vivos que
nadan en el mismo río, complementan
los demás actores administrativos y
obreros de la organización, cada uno participando y cumpliendo tareas de
aporte de oxígeno, nutrientes, purificación y de mantenimiento del subsistema
correspondiente.
Visto el fenómeno pedagógico desde este contexto, tanto profesores
como alumnos, proporcionan vida y bienestar a la sociedad, son la fuente
natural de la cual se nutre el mundo civilizado, para desarrollarse y producirse,
la interrelación compartida entre ellos, permite la autoformación y capacitación
que requiere el progreso del país.
Pero el río como escenario educativo constituye un micro sistema, que
mantiene relación con otros sistemas circundantes, a quienes provee de
valores sociales y conocimiento, de ahí, que reclama cuidado y protección de
la misma sociedad. Por lo tanto, esta metáfora advierte errores de tipo teórico-
organizacional y epistemológico que pudiesen cometerse en el proceso
educativo venezolano a principios del siglo XXI.
Es necesaria la solidaridad y valoración de éste bien común, para evitar
que pierda agua y, se seque, y ponga en riesgo la vida y el bienestar de todos
los elementos que lo contienen. No puede pensarse el Homo Sapiens como
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Arbitrado
Los alumnos y profesores constituyen el sistema de agua que da vida a