del hombre ante los fenómenos naturales, asimismo por lo social: nos permite
explicitar lo observado, manifestar lo sentido, lo vivido; hablar sobre la realidad
y como suceden las cosas, además puede hacer que las cosas ocurran. De
este modo el lenguaje se erige como una dimensión generadora de ideas y,
por tanto, constructor-coordinador de realidades.
Más allá de describir el mundo y las cosas del mismo, es capaz de crear
el mundo, de fundar la realidad, de crear realidades; no siempre es precedido
por las cosas que describe, también puede preceder a las cosas que describe
al crearlas en sus enunciados. El lenguaje tiene pues, un carácter también
ontológico, es generador de ser. (Garciandía: 278).
3.1. Por qué el lenguaje imaginario en la acción pedagógica
El origen y el propósito del proceso educativo en cualquiera de sus
niveles, se encuentra en el estudiante, de allí que las herramientas de
enseñanza deben nacer de sus necesidades, e intereses e iniciativa de
aprendizaje. Por ello, la necesidad del relato metafórico desde edades
tempranas, por presentar características cognitivas de transición del
pensamiento concreto al pensamiento formal, por la inestabilidad y fragilidad
emocional de los estudiantes que inician el periodo de adolescencia.
En los programas curriculares de los niveles educativos, se dice que los
valores esenciales para la identidad venezolana son entre otros: amor, ternura,
libertad, paz, justicia, equidad, solidaridad respeto, convivencia, vida,
responsabilidad salud. Sin embargo, en la realidad no se está logrando mucho,
porque no los desmenuzamos, no los hacemos actitudes, no los expresamos,
nos quedamos en el valor y no vamos a la actividad que es la que debe
cumplirse. Es en este punto en el cual, la metáfora llena el vacío y facilita o
asiste el trabajo pedagógico.
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Arbitrado
El conversar cotidiano es de origen imaginario, dado la contemplación