Revista Scientific Volumen 1 / Nº 2 - Noviembre-Enero 2016-2017 | Page 345

sentimientos de amor, responsabilidad, respeto, así como encontrar una viabilidad a los de culpa, rencor, rabia; y promover la construcción de la paz personal y colectiva. Ergo, somos autores directos e interdependientes en los valores y éstos existen para nosotros en la medida que los rescatamos en forma de metáforas, partiendo de la realidad ontológica diaria. De tal manera, los vivimos y construimos cotidianamente en la consciencia e inconsciencia del ser metafórico; lo importante de esto, no es el discurso rimbombante de los valores, sino la dependencia y la relación dialógico recursiva que experimentamos cuando interactuamos en valores, porque es evidente que valor-hombre es un binomio inseparable de relación histórico-lingüística establecida. En este sentido, su constituyente básico estructural (lenguaje, emociones, contexto) es fuente interactuante en las relaciones persistentes e inagotables que manifiesta su organización en lo social y cultural. El ámbito de la expresión metafórica, parece ser un paradigma de la conciencia del deber ser en la comunicación e información social, acogido por el hombre como idea ejemplar de sus actos comprensivos. Diremos que, en dicho ámbito, está implícito el campo del lenguaje de gestos y posturas personal-colectivas, como factores sine qua non presentes en el correcto proceder del hombre en la convivencia histórica. Es de esta manera, como nos reconocemos y debatimos entre este fenómeno del intelecto, componente de la realidad socio- ontológica e inmanente en la conducta humana. No pretendemos en este documento un estudio semántico o análisis de discurso, sino connotar que las experiencias comunicativas que realizamos con los valores, es también obra de expresiones teñidas de lenguaje metafórico en acción, por tanto, es imprescindible como investigadores explayarnos en la configuración de este fenómeno. 344 Arbitrado vida y conocimiento personal o colectivo, y podría contribuir a reforzar los