La sociedad actual se caracteriza por permanentes y vertiginosas
transformaciones que llevan consigo cambios, los cuales deben asumir con
responsabilidad las organizaciones a nivel mundial; de tal manera, poder estar
actualizadas y dar respuesta a las exigencias que le plantea el momento
histórico que viven. Desde esta perspectiva, cabe referir que las instituciones
educativas como organizaciones tienen el compromiso de estar en
consonancia con las diferentes políticas educativas que se viene generando
para dar respuesta a las exigencias del contexto.
Pues como señala Senge (2002:112) “las organizaciones que cobrarán
relevancia en el futuro serán las que descubran, como aprovechar el
entusiasmo y la capacidad del personal para adaptarse a los cambios, donde
el aprendizaje se toma para mejorar”. En tal sentido, las instituciones
educativas deben estar en la capacidad de dar lo mejor de sí, en cuanto a que
son instituciones formadoras, en donde debe prevalecer un clima
organizacional armonioso de respeto y promotoras de la convivencia escolar.
Para Martínez (2008:53) el “Clima Organizacional implica un profundo
compromiso gerencial con la mejora del desempeño organizacional a través
de una gestión efectiva de las personas”. Gestión que implica saber gerenciar
para no sólo cumplir con sus funciones administrativas, sino también con el
fomento de una convivencia armoniosa entre los diferentes actores socio-
educativos para el logro de las metas y objetivos establecidos en equipo.
Cabe destacar que para Caligiore y Díaz (2003:156), “un buen clima o
un mal clima organizacional, genera consecuencias dentro de la organización,
que pueden ser positivas o negativas, además de ser percibidas de formas
diferentes por los miembros que la integran”. El Clima Organizacional abarca
el sentir y la manera de reaccionar de las personas, considerado como una
fortaleza que encamina el convivir en los espacios de la institución de manera
efectiva y afectiva.
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Arbitrado
1. Introducción